¿Bomba o cultura?
convalor 14-06-2009 GTM 1 @ 18:46 Tags: Hans_Meinke Gasto_militar Cultura_de_calidadDos noticias que se me ocurre confrontar.
Una de destrucción y otra de creación.
La primera aparecida en El País y la segunda, que no es propiamente noticia sino entrevista, en El Correo.
La primera nos habla en el fondo de dinero tirado por el Estado a la basura, de la utilización del dinero de los ciudadanos para destruir no para constuir. Después algunos llamarán a la destrucción defensa, pero eso no deja ser una estupidez. La gracia de probar el juguete ha supuesto la destrucción de aproximadamente un millon setecientos mil euros. El 'pepino' ultramoderno un millón y el campo de juego los setecientos mil del ala. Por medio Sener, una ingeniería nacida en Bilbao que suponemos que consdiera que esta faceta va en línea con su responsabilidad corporativa.
Por el otro lado, un editor ya jubilado, Hans Meinke.
Algunas opiniones que aparecen en la entrevista realizada por César Coca. Estas sí de carácter constructivo:
- Sobre la Administración y la política cultural: Debe crear el campo de juego, las condiciones de su desarrollo. Un poco más adelante: Mientras el sector privado persiga el éxito, la moda, habrá que dar presencia a la parte más permanente de la cultura, y eso deberá hacerlo el sector público.
- Lo que domina en el mundo del libro: dominan los libros que no dejan huella, sin relevancia cultural. Para combatir esos excesos está la política educativa, que debe enseñar a distinguir el grano de la paja.
- El dilema cantidad-calidad: ... si en la TV o la prensa nos guiamos sólo por lo que da mayor audiencia, cerraremos la evolución hacia lo necesario. Debemos dotar a los jóvenes de la información suficiente, de los cánones de calidad, y ahí los medios pueden hacer muchísimo.
- Éxito y publicación: El previsible éxito multitudinario de un libro no es razón suficiente para su publicación.
- El bien escaso: volver a viejos valores, como decía antes. La cultura y la educación tienen mucho que ver con eso. Desde luego, no saldremos de esta crisis fomentando la compra de coches. Deberíamos acabar con el exceso también en la cultura: de espectáculos, de edición, de todo. Y aprender a valorar lo necesario. El bien más escaso del mundo no es el dinero, es el tiempo.
Fíjense si el tiempo puede llegar a ser escaso que al que le caiga un pepino ultramoderno se quedará sin él.
Me vuelve a resonar, porque el dinero en lo público también importa y en lo privado es necesario para unas niveles mínimos de diginidad, la frase ya citada aquí más de una vez de José Antonio Griñán: La política es priorizar el gasto.

Meneame
del.icio.us