Gestionando el exceso de información
convalor 18-04-2009 GTM 1 @ 21:00 Tags: Infoxicación Gestión_de_la_información Sociedad_del_excesoMe ha llamado la atención una noticia que aparece hoy en El País: la SER da pistas para el tiempo libre.
El porqué una información o noticia puede en un momento despertar algo en nosotros y en otro distinto puede pasar prácticamente desapercibida es algo que me sigue llamando la atención.
No es eso lo que hoy me interesa sino algunos párrafos que incluye la noticia como el que sigue: ayudar a los oyentes a encontrar propuestas y destinos atractivos.
Esta parece ser la finalidad del programa.
Aquí, en el 'tiempo libre', como en otros sectores parece que el exceso de oferta genera necesidad de selección. Un poco más adelante en la noticia se nos habla de 'ayudar a elegir'.
Parece pues que lo mucho, el exceso genera desorientación. Y vuelvo a recoger algunos interrogantes y dudas sobre un modelo basado en el exceso, no sólo el turismo lógicamente, sino el modelo social en su conjunto.
Tres pinceladas reflexivas.
Millones de personas se han lanzado a crear sus “memorias compartidas”, espacios en la red en la que comentan sus vidas, sus opiniones, sus descubrimientos, etc. Pero me pregunto si esto es un avance o, más bien, un nuevo descalabro de la infoxicación (de exceso de información). ¿Tenemos capacidad para absorber la información que se produce y, peor, podemos derivar esta aparente riqueza informacional en una forma inteligente de descubrir oportunidades que generen nuevo valor? ¿Tenemos los instrumentos, y las capacidades, para convertir esa exhaustividad en conocimiento relevante? (Alfons Cornella; Homo Next en If 47 pag. 18)
Como señala Thomas Hylland Eriksen, la mayoría de los aspectos de la vida y los artefactos que se ocupan de ellos se multiplican exponencialmente. Todo crecimiento exponencial llega necesariamente a un punto en el que la oferta excede la capacidad de demanda genuina o forzada. La mayoría de las veces, ese punto llega antes que otro todavía más dramático: el momento en que se alcanza el límite natural de abastecimiento. Estas tendencias patológicas (y sobre todo de despilfarro innecesario) del crecimiento exponencial de la producción de bienes y servicios podrían ser diagnosticadas a tiempo –vale decir, reconocidas por lo que son, e incluso inspirar medidas curativas o preventivas- si no fuera por la existencia de otro fenómeno de crecimiento exponencial que desemboca en un exceso de información. (Zygmunt Bauman; Vida de consumo; FCE; pag. 60-61)
No tiene sentido editar tantos libros. Los libros malos o mediocres censuran a los buenos. El exceso de oferta crea una desconfianza en la demanda, porque confunde. Hay que formar para elegir mejor. No estaría de más recordarnos que es inadmisible editar libros que no se han leído. No es ni rentable ni culturalmente sano. Sería óptimo que los aprendices de editor – antes de ser editores, esto es, antes de tener en sus manos ese enorme poder de decisión entre lo que está bien y lo que está mal- trabajaran en una librería. Sería muy beneficioso para el sector. (Jordi Nadal y Paco García; Libros o velocidad; Fondo de Cultura Económica, pag. 40)


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