Fantástico. Sencillamente, fantástico. Y no es baldí el uso de este término. Fantástico...
¡Cuánto mejor nos iría a los políticos, programadores, gestores, lectores, autores, directores, organizadores, vendedores, distribuidores, creadores, creativos, procuradores, diseñadores y demás fauna si aplicáramos pequeñas dosis de fantasía a nuestro quehacer! Perdón, me olvidaba que estamos en la sociedad del mercado (lapsus mentis). Por eso los encuestadores sí aplican lo fantasioso.
Mikel Alvira
Fantástico. Sencillamente, fantástico. Y no es baldí el uso de este término. Fantástico...
¡Cuánto mejor nos iría a los políticos, programadores, gestores, lectores, autores, directores, organizadores, vendedores, distribuidores, creadores, creativos, procuradores, diseñadores y demás fauna si aplicáramos pequeñas dosis de fantasía a nuestro quehacer! Perdón, me olvidaba que estamos en la sociedad del mercado (lapsus mentis). Por eso los encuestadores sí aplican lo fantasioso.
Mikel Alvira