El libro de texto una peligrosa cortina de humo
convalor 10-07-2007 GTM 1 @ 09:18 Tags: Libro_de_texto Gratuidad
Leo en Santiago en mi refugio de estos últimos años cuando vengo por aquí, el artículo de opinión publicado hoy en El Correo en el que hay también una editorial muy equilibrada
en relación al mismo tema donde he pretendido intentar recoger parte
del pálpito actual sobre la situación de el libro de texto, pero
levantar la mirada un poco más allá del día a día.
Por cierto:
gracias a los colaboradores anónimos que leyeron el texto y sugirieron
algún matiz de forma y alguno más de fondo al mismo.
El texto completo por si se pierde el enlace en algún momento:
El verano y los libros provocan sensaciones contradictorias.
Mientras
por un lado nos encontramos a los editores animándonos a leer en la
playa e, incluso, amenazando con el castigo a los no lectores; por el
otro vemos como la campaña del libro de texto se hace ya presente en
las vidas de la mayoría de familias con hijos en edades de educación
obligatoria.
Los
grandes centros comerciales e hipermercados nos animan ya, al igual que
algunas librerías, a hacer nuestras reservas con prontitud y celeridad
no tanto porque exista el peligro de quedarnos sin libros como para que
ellos puedan asegurar sus pedidos. Así que nos vemos obligados, eso
intentan, a movernos entre la prisa de la reserva y la tranquilidad de
la lectura playera. Por lo menos ese 50 por ciento de la población que
dice leer.
Esta
situación, en esta ocasión, se mueve dentro de un nuevo marco legal
motivado por una nueva “Ley de la lectura, del libro y de las
bibliotecas” aprobada con prisas a mediados de junio antes de que se dé
el pistoletazo de salida a la campaña de texto.
La
nueva ley, como quizás muchos de ustedes habrán leído ya, modifica
sustancialmente el tratamiento del libro de texto de la enseñanza
obligatoria al pasar de una situación de precio fijo o único con
descuento, que era la existente en los últimos años y que llevaba a
anuncios del veinticinco por ciento de descuento, a una nueva de precio
libre, donde los editores fijan uno o unos precios de cesión y quienes
lo comercializan a cliente final, habitualmente los libreros y grandes
superficies, aunque también suelen entrar en este juego los propios
editores y las A.M.P.A.S, cargan o no unos márgenes de explotación
sobre el precio de cesión que el editor le ha dado o se ha dado a sí
mismo, y que lleva a anuncios del tipo de “si usted lo encuentra más
barato le abonaremos 10 veces la diferencia”.
Los
libreros, en general, han venido diciendo hasta la fecha que se
encontraban más cómodos en este segundo campo de juego, en el del más
barato, aunque uno no acaba de entender el porqué. Esta ha sido la
postura del “mal menor” mantenida durante todo el proceso de discusión
de la ley antes de su aprobación. Es cierto que últimamente empiezan a
parecer algunas voces discrepantes que, al mismo tiempo, anuncian el
fin de la presencia del libro de texto en las librerías. No sería el
primer libro que sale de las librerías, ni tampoco el primer contenido
que abandona el papel.
Esta
nueva situación de precio libre se vive, al mismo tiempo, con un avance
en las políticas de préstamo o gratuidad por parte de las distintas
administraciones de las Comunidades Autónomas.
Todo ello, en una primera observación, la más pegada al día a día, está trayendo algunas consecuencias:
- La
situación en la que se encuentra cada familia depende de la Comunidad
Autónoma donde tenga escolarizado a su hijo. Cada Comunidad Autónoma
está aplicando distintas medidas tendentes por lo general a conseguir
un menor gasto por parte de las familias en libros de texto. - Hasta
ahora los padres sabían cuánto les iba a costar los libros de texto ya
que existía un precio fijo al que se le aplicaba un descuento. A fecha
de hoy cualquier reserva que se haga se hace sin ninguna referencia de
precio, fiándose en las promesas de “mejor precio” que algunos
establecimientos ofrecen. La familia pierde un importante elemento de
información del que suele disponer en otros productos que se rigen por
el precio libre. Es muy probable que en cualquier gran superficie se
encuentre con el resto de productos sean yogures, latas de tomate,
chorizo o similares con su precio fijado aunque también estén bajo el
régimen de precio libre. - Si
nos fijamos ya en la Comunidad Autónoma del País Vasco y en concreto en
las medidas que el Departamento de Educación parece poner en marcha,
aunque en la web de dicho departamento no haya prácticamente
información sobre las mismas, nos encontramos con un modelo que,
probablemente, resulta el más complejo y poco claro en su desarrollo y
aplicación siguiendo al parecer políticas y criterios distintos según
sea el curso y el centro en el que se encuentra el alumno. Así
este año parece que el modelo, de préstamo-copago se aplicará en los
dos primeros cursos de primaria donde, curiosamente, no será en
principio, un modelo de préstamo ya que los materiales quedarán para el
alumno, sino de copago ya que el costo de los libros deberá ser
asumido, en parte y quizás en una mayor que la que el propio Gobierno
aporte, también por la familia. En esta línea parece que la ayuda
propuesta en principio por la Consejería es de las más bajas en
comparación a otras Comunidades Autónomas. Obviamos las ayudas
municipales que también se producen en otras Comunidades y que quizás
en estos momentos lo único que generan es un “ruido de calderilla”. - Dentro
de este modelo, y esperando poder conocer lo que puede pasar en años
sucesivos, cada centro escogerá cuáles son sus criterios de aplicación.
Así, en unos casos parece que se dará libertad a los padres para que
los gestionen donde quieran, en otros será la propia A.M.P.A quien haga
la gestión y en un tercer caso parece que se llegará a acuerdos con
alguna librería en concreto.
Todo
este modelo bien sea de préstamo, gratuidad, cheque escolar aplicado al
libro de texto está dejando al mismo tiempo sin abordar o, quizás,
escondiendo otra reflexión de mayor calado: ¿cuál o cuáles deben ser o
son los instrumentos más adecuados para la plasmación de los contenidos
educativos curriculares en cada una de las etapas de la educación
obligatoria?
Los
cambios sobre los que se centra habitualmente la información en los
medios parecen preocuparse sólo por las condiciones con que se trata al
mensajero, en este caso el libro de texto y lo que se mueve a su
alrededor, pero deja de lado frecuentemente las modificaciones que se
están produciendo tanto en los canales y formas de adquirir
conocimiento como en la variación de los propios soportes lectores.
Ello
requiere una reflexión más pausada que no parece querer abordarse de
una manera transparente y pública. Hace tiempo que tanto los modelos de
aprendizaje como sus posibles mediaciones están evolucionando. Hay
experiencias, siempre las ha habido, de no trabajar directamente con
libro de texto, sino con otros soportes de carácter más tecnológico y
con otras fuentes de información. ¿Qué es lo que debe ser gratuito en
este caso?
Quizás
vaya siendo hora, ante tanta prisa tecnológica por un lado y de
implantación de gratuidad por otro, de parar un momento y reflexionar
para intentar responder antes de dar el siguiente paso, por lo menos, a
las siguientes preguntas:
- ¿Cuáles van a ser los soportes curriculares a medio plazo?
- ¿Seguirán estando los contenidos unidos al soporte?
- ¿Qué será lo que se deba financiar, la calidad de los contenidos, el soporte que los vehicula, ambas cosas?
- Y,
mientras este proceso de reflexión, se realiza y se hace público, ¿no
sería mejor hacer un análisis del costo de los soportes actuales en
cada curso y bajo una fórmula de copago dedicar un porcentaje fijo
todos los años para cada alumno dirigido a la compra del material
curricular correspondiente mediante una fórmula de cheque escolar? - Para
que ello fuera mínimamente racional lo ideal sería también que el libro
de texto volviera al modelo de precio único. Ya que sin él: - Se
impide objetivar el costo real de la enseñanza a través del libro de
texto, incluyendo con ello un nuevo factor de desigualdad. Ya de hecho
el gasto por alumno entre las distintas comunidades autónomas, como ya
hemos señalado, es distinto, habiendo notables diferencias. Con este
nuevo factor se agudizan las diferencias y se impiden unos análisis
objetivos de costos. - Siendo
el libro un producto-soporte en el que intervienen autores, editores,
distribuidores, libreros... se aplica una medida sólo sobre una parte,
los libreros. Es el único que varía su margen de explotación. - Se
deja sin abordar el debate de la gratuidad con seriedad ya que la
gratuidad sólo se puede abordar desde estructuras de precios fijos y
únicos que son los que permiten establecer comparativos reales de
inversión y resultados obtenidos.
En
cualquiera de los casos sería de interés situar el debate en el ámbito
educativo y de los mejores procesos para la creación de los adecuados
contenidos curriculares y su conveniente difusión y adaptación.
Las
consecuencias que todo ello tendrá sobre el sector del libro,
básicamente el librero y en menor medida el editorial, quizás haya que
analizarlas más desde posturas de reconversión sectorial. Si para otros
sectores ha habido ayudas para abordar procesos de este tipo, éste, que
además es estratégico en cuanto creador y difusor de contenidos
culturales no debería ser una excepción.
Cultura,
comercio, industria y educación tienen mucho que decir y más que
escuchar a los sectores implicados, también lógicamente familias y
educadores, y coyunturalmente perjudicados. Cualquier decisión que se
tome tendrá unas claras consecuencias culturales, económicas,
educativas y sociales. Todas importantes.
Sería
bueno que alguien hiciese un buen mapa conceptual para no seguir
perdiéndonos en el camino y permitir de una vez por todas que lo
aparentemente urgente no esconda lo importante.
Nota: la imagen se la he tomado "prestada" a El Correo.
Algunos ecos del artículo:
- Brétemas

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