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José Agustín. Mapa íntimo de librerías- 9

convalor 02-03-2007 GTM 1 @ 08:20 Tags:

Tomado prestado del libro de Juan Domingo Argüelles Ustedes que leen.

Me acuerdo de grandes librerías que frecuentaba mucho. La Librería de Cristal, en donde trabajaban varios amigos míos (Ricardo Vinós, Parménides García Saldaña; Federico Campbell, Ignacio Solares), y la Zaplana de San Juan de Letrán, que era fascinante. Antes de casarme trabajé unos meses en la Porrúa del Zócalo, que tenía una bodega muy buena. me quedaba idiota viendo maravillas inconseguibles, como la primera versión de Tierna  es la noche, porque Scott después modificó la estructura y así es como circula. por desgracia me corrieron cuando se dieron cuenta de que a diario mis libreros engordaban gracias a su bodega. Me gustaba muchísimo también una pequeña librería, Góngora, que tenía un señor que se llamaba Roberto Castro Vido y que estaba en Orizaba, enfrente de la iglesia gótica de la esquina de Puebla; era una librería pequeña pero muy bien surtida, y ahí entre otras cosas descubrí la colección de literatura porno y semiporno de Maurice Girodias y su Olympia Press, que editó a Burroughs (Junkie y el Desayuno desnudo) cuando sus obras estaban prohibidas. Gracias a esta librería, y a la edición de Girodias, llegué a Lolita de Nabokov, otro de los libros más deslumbrantes de mis primeros años.

En esa librería, a la que iba con mucha frecuencia, me podía pasar horas enteras platicando con Castro Vido, que era decentísimo, y una relación semejante sólo la volví a tener con Polo Duarte, cuya librería, extraordinaria, Libros Escogidos, estaba en la Alameda, exáctamente en el lado opuesto del Hotel del Prado, y ahí Polo era la maravilla de maravillas: era un grande lector y un extraordinario amigo, y como sabía que estábamos jodidones nos alquilaba los libros por un peso. Leíamos el ejemplar con mucho cuidado, para no dañarlo y para que él lo pudiera vender después. Muchos libros venían intonsos y había que abrir los pliegos; entonces ésos te los alquilaba Polo en dos pesos. Yo leí no sabes qué de cosas gracias a Polo Duarte. Para mí, la suya fue la última gran librería que hubo en México. Ahí los sábados se reunía medio mundo. Iban Otaola, Guillermo Rousset, pepe de la Colina, Francisco Hernández, Florencio Sánchez Cámara, Gerardo de la Torre, Gabriel Careaga y Gustavo Sainz, que era amiguísimo de este hombre. Los borrachones mandábamos traer los alcoholes de la cantina que quedaba al lado, y los cafeteros el café de la cafetería del otro lado. Era una librería chiquita, estrecha, y en el fondo se hacían las chorchas. Siempre que tengo oportunidad lo digo: Polo Duarte fue un librero queridísimo e importantísimo en mi desarrollo. (en Juan Domingo Argüelles; Ustedes que leen ; Océano; pag. 75-76)

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Un Comentario »

  1. Rebeca Estoy realizando una investigación acerca de Polo Duarte, si alguien tiene información acerca del librero, les suplico se comuniquen conmigo. rebeca_rd@hotmail.com

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