"Cuando tengamos una novela descomponible e interactiva, cuyo disfrute proceda de la lectura del texto, de la audición de la banda sonora y de la observación de imágenes, no sé si aún podremos hablar de libros, aunque sean electrónicos. Nos encontramos ante una realidad completamente nueva en su concepción, en su realización y en su disfrute. Y que, en esa medida, implica a autores y a editores con capacidades inéditas, entre la edición de libros, la realización televisiva o cinematográfica y la producción musical"
Este texto de Giuseppe Laterza recogido en un libro de lectura muy recomendable, por lo menos en sus inicios que es donde me encuentro como es "El papel y el píxel" de José Alfonso Furtado y editado por Trea y que si hubiera sido leído previamente por los legisladores quizás hubiera tenido como consecuencia otra definición de libro en la Ley del año pasado, se une a la reflexión que como tantas veces de manera acertada nos acerca Joaquín en Los futuros del libro sobre a mi entender el mismo tema aunque quizás discrepe con él sobre la intencionalidad industrial o intelectual de mantener esa vaguedad que señala en la definición, pero esto será motivo seguro que agradable de una charla más cara a cara y distendida.
Que la reflexión y el debate sigue siendo necesario lo podemos ver, por ejemplo, en el marco de las Ferias.
Así en el Reglamento de la Feria del Libro de Madrid se dice en su artículo 6.1 que se refiere a los 'sujetos excluidos': Los libreros, editores, distribuidores y servicios de publicaciones de organismos oficiales e instituciones públicas que se dediquen principalmente a la venta, edición y distribución, respectivamente, de libros electrónicos o de libros que se publiquen por Internet o mediante cualquier otro soporte distinto de la tradicional edición impresa.
Sugerente como siempre la constatación de Juan Varela en relación a la 'fijación lectora' en la variable tiempo que puede llegar a conseguirse a través del canal internet.
No parece, por los datos que nos hace llegar y que le llevan a calificar a internet más de canal audiovisual que de canal lector textual que sea un medio que acompañe o ayude a aumentar en tiempo y profundidad los procesos lectores textuales.
Si ello fuera así ¿tendría realmente sentido pasar al nuevo canal la textualidad? o dicho de otra manera ¿para qué invertir en un medio que no parece llevar a la lectura del texto que digitalizamos?
¿No tendrá más sentido pensar e invertir en nuevos contenidos más adaptados al medio y ver luego qué alianzas de significado pueden llegar a existir con otros canales y soportes?
No sé si durante el resto del día tendré tiempo de escribir o hacer llegar algunas notas.
Acabo de llegar a la habitación tras una agradable cena y algún trago posterior.
Estupenda la charla mantenida acompañando el trago con Chema y Luis. Ha sido todo un lujo de trasparencia informacional y de ver cómo se pueden compartir proyectos y enriquecer con las visiones de otros.
Quería dejar constancia antes de caer en un breve sueño.
Cuando leo el artículo no tengo tan claro que el título del mismo corresponda exáctamente al contenido. Pienso que para muchos de los autores para los cuales sus libros son publicados por editoriales al uso la publicación del mismo ya es, en general gratis.
Tampoco tengo muy claro que porque sea gratis haya que publicarlo ahora todo. Es más: publicar en internet es gratis hace mucho tiempo y no es necesaria la impresión en papel, según se define libro en la última ley, para tener un libro publicado. de hecho existen ISBns distintos según el soporte. Así, por ejemplo Tres Gymnopedias papel tiene un ISBN distinto al de Tres Gymnopedias digital y el soporte digital es tan libro como el de papel.
Otro elemento más: ¿Hay que publicar para vender? o lo que quizás sea más serio: ¿sólo podremos saber si gusta a la gente si se vende? y ¿dónde podemos comprarlo: ¿se implantará la tiranía del único canal?
Todas las nuevas fórmulas que al final constriñen a través de su planteamiento alguna de las posibilidades tanto de la edición, distribución, creación y acceso sigo sin tener claro que aporten realmente valor al sector de los contenidos y la creación.
No tengo tan claro que en un mercado saturado la alternativa sea, al final más papel.
Ante los mensajes apocalípticos que en algún tiempo se han vivido no hay nada como la frescura histórica de un blogero paseando por Burdeos (te 'robo' una foto) para ver cómo las convivencias de soportes, de espacios pueden ser posibles y, quizás, deseables.
En gran medida construimos el futuro desde la prospectiva que hacemos desde el presente y no me cabe duda que éste será distinto si lo pensamos desde la necesidad de espacios convivenciales y de nuevos soportes cuya evolución va realmente pegada a la satisfacción de necesidades y/o demandas sociales que desde propuestas excluyentes y no complementarias.
Es como todo en la vida: tener ganas de sumar y avanzar juntos o de hacer negocio a costa de.
Quizás de algo de este hablemos el miércoles en Sevilla en la Jornada que ha organizado la Feria del Libro, tan sólo viendo las actividades de ese día es como para morirse de sana envidia si uno vive en una capital de provincia, amén de hablar de su-mi-nuestro libro que ya sólo por adjetivos es un cambio.
El 15 de mayo nos pilla en Barcelona así que nos daremos una vuelta.
La colaboración que estamos pudiendo mantener con ellos en torno a Tres Gymnopedias está siendo muy interesante y práctica.
Quizás, tal y como recoge Juan Varela: "Una de las mayores consecuencias del cambio a lo digital es la suma de elementos gráficos, sonoros y de vídeo al mundo escrito".
Breve pero interesante artículo en Livres Hebdo (28/03/08 nº 727) sobre las distintas estrategias de Larousse y Le Robert de acercamiento a la Wikipedia que reflejan, en gran medida dos de las tendencias en el sector editorial: contenidos abiertos / pago. Aportación o no de los internautas. Nuevos modelos de ingresos.