Las Jornadas de Fomento de la lectura y Medios de Comunicación celebradas el jueves y el viernes pasado me han dejado un buen sabor de boca y creo que, por lo menos, a gran parte de los ponentes y a algunos de los asistentes también.
He vuelto, por ejemplo, a comprobar que en Jornads de dos días lo ideal sigue siendo intentar que los ponentes estén presentes a lo largo de todas las Jornadas. Ello posibilita por un lado que el discurso de todos pueda ir más hilado y aprovechar las pistas que todos abrimos a lo laro de las mismas en cada una de las intervenciones.
Si además el momento de la comida es común o el de la última caña, Félix Romeo nuestro moderador se convirtió en un perfecto anfitrión para disfrutar de un final de tarde en una terraza que tuvo como consecuencia un estado de pereza vital para volver a Bilbao, se abre un tiempo estupendo para el intercambio más informal o para aportar aquellos matices o comentarios que no pudieron aportarse en el momento de la formalidad de las comunicaciones.
Me ha llamado poderosamente la atención lo animado en todas las mesas del debate y el tono respetuoso del mismo. Hubo un momento no tanto de tensión como de sensación que el comentario hecho no se estaba realizando en el momento o lugar adecuado y me agradó tanto el tono de la 'réplica con llamada de atención' como el cómo se solventó el episodio y el buen tono posterior en ese mismo día en la comida.
Modélico el tono. Creo que hubiera sido terriblemente útil para los políticos estar allí.
Igualmente es de felicitar la libertad de juego permitida por la Dirección General del Libro organizadora del evento. Dejó en todo momento que las mesas y la discusión fueran a su libre albedrío. Planteó un amplio y ancho campo de juego y tomó nota de buen grado de todo lo que se fue proponiendo incluida la parte de crítica que siempre toca.
Criticable la actitud de algún ponente que hizo 'mutis por el foro' sin saber a estas horas con claridad cuál fue el motivo de la 'espantá'. Algún otro por lo menos dio explicación de su ausencia.
No siempre el medio es el mensaje. En este caso sí que una parte importante del mensaje ha ido en el ambiente.
Así que ¡felicidades para todos! y quizás gracias especiales a Teresa Peces porque fue la que en la primera mesa rompió el fuego y permitió que luego ya todo fluyera de una manera fácil y cómoda.