

Tenía en la recámara ya alguna nota en relación al título de la entrada motivada básicamente por la referencia de este texto en Papel en blanco donde desde la propia experiencia se ponía en duda el descenso de ventas.
Ayer mismo, con los datos de comercio interior en la mano poníamos en duda esa bajada de ventas, aunque Manuel Gil, conocedor del sector también ponía en duda ese repunte desde su experiencia de la fuerza que van tomando las cadenas de librerías. En los datos que ahora dispongo no está todavía la información por canales y materias que quizás, no estoy tampoco seguro, podría dar alguna pista a lo que Manuel señala.
Sí parece necesaria una mayor coordinación y criterialización de los estudios para que, sobre todo, cuando hay que establecer comparativas, los datos tengan una cierta coherencia.
Ayer, de todas maneras, comentábamos ayer en otra entrada y esto sí que es más serio a futuro los movimientos globales que se pueden estar produciendo en el sector.
Recientemente un librero de Bilbao comentaba cómo el presidente de la EBF
está en una postura continua de alerta y de llamada de atención ante los cambios que vienen. Es algo que he notado a faltar siempre en los estudios, sobre todo los de Comercio Interior: su escaso riesgo por analizar tendencias, cambios y proponer un poquito de prospectiva sectorial.
Jhon McNamee, presidente de la EBF señala, en Livres Hebdo nº 693, de cara a los libreros las siguientes reflexiones a futuro para que si el interrogante del título no es todavía cierto se intente que no llegue a serlo:
Más allá de la presencia en internet se tratará de vender textos en diferentes formatos, también soportes digitales de lectura, y proponer nuevos servicios como la impresión bajo demanda, la venta de contenidos fragmentados (seleccionados y reagrupados en función de la demanda e intereses del cliente). El librero debe también continuar poniendo en práctica sus características tradicionales: consejo, acogida, proximidad. Es necesario crear un modelo desarrollado y único acentuando la dimensión de placer para el cliente. Los libreros no serán ya únicamente vendedores de libros, sino proveedores de información.