He estado hoy todo el día trabajando con personas-socias-amigas con las cuales desde hace algún tiempo vengo compartiendo proyectos, inquietudes y filosofía de trabajo y de vida.
Mantenemos contacto casi diario vía correo electrónico, una como mínimo conversacional semanal y una, trimestral al menos, presencial donde nos volvemos a poner cara, compartimos también comida y caña tranquila al finalizar.
Seguimos caminando sin excesiva prisa, un pequeño lujo que por ahora nos podemos permitir y sintiendo siempre, hasta la fecha, que cuando el proyecto requiere distintos enfoque o puntos de vista la complementariedad que nos enrique y alcanza matices interesantes va al mismo tiempo puliendo y definiendo el proyecto y abriéndonos, al mismo tiempo, nuevas perspectivas.
Reflexionaba el otro día y así lo comentaba a la persona con la que estaba lo difícil que es a veces 'trabajar en red' desde estructuras pequeñas con recorridos distintos y a menudo con intereses no coincidentes.
El que sea posible, además de disponer de una 'hoja de ruta inclusiva' depende y mucho del juego entre lo empático-relacional y el respeto a los ritmos.
Cuando esto se produce quizás la actitud que debamos mantener aquí y en otros ámbitos relacionales-profesionales sea la que nos narra Murakami casi al final de Tokio blues y que aprovecho para recomendar:
Todos nosotros somos seres imperfectos que vivimos en un mundo imperfecto. Y no debemos vivir de una manera tan rígida, midiendo la longitud con una regla y los ángulos con un transportador como si la vida fuera un depósito bancario...Las cosas fluyen hacia donde tienen que fluir, y por más que te esfuerces en hacerlo lo mejor posible, cuando llega el momento de herir a alguien lo hieres...Constantemente intentas que la vida se adecúe a tu modo de hacer las cosas. Si no quieres acabar en un manicomio, abre tu corazón y abandónate al curso natural de la vida... A fin de cuentas ¿quién puede decir lo que es mejor? No te reprimas por nadie y, cuando la felicidad llame a tu puerta, aprovecha la ocasión y sé feliz. Puedo decirte por experiencia que estas oportunidades aparecen dos o tres veces en la vida y, si las dejas escapar, te arrepentirás para siempre. (350-351).
Supongo que los estados de ánimo personales tienen también mucho que ver en cómo lo vemos y nos sentimos....
Soy de ese tipo de personas que no acaba de comprender las cosas hasta que no las pone por escrito. (Haruki Murakamai; Tokio blues; pag. 11)