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Categoría: El mundo del libro

La Comisión Europea investigará sobre Google Book

convalor 04/06/2009 @ 06:09

A petición de Alemania, la Comisión Europea va a investigar sobre el proyecto de digitalización de libros de Google ya que se piensa que podría tener consecuencias sobre procesos de concentración al igual que sobre el copyright y otros proyectos europeos como Europeana.

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Sector del libro y blogosfera francesa

convalor 03/06/2009 @ 08:45

Livres Hebdo nos ofrece un listado de bloggers franceses activos con lo que tiene relación con el libro y 'lo digital'.

Ésta es la lista:

Affordance : Olivier Ertzschei
Aldus : Hervé Bienvault
Amontour : Constance Krebs
Babelio : Pierre Frémaux, Guillaume Tesseire
Bibliobsession : Sylvère Mercier
Feedbooks : Hadrien Gardeur
Homo numéricus : Pierre Mounier, Marin Daco et site web
Immateriel : Xavier Cazin
La Feuille : Hubert Guillaud
Lectures numériques : Christelle Derda
Par-delà : Vincent Piccolo
Read write Web : Fabrice Epelboi
teXtes : Virginie Clayse «Apprenons à éditer des textes numériques»
Un petit cabanon : Francis Verger

Larrabetzu Literaturia

convalor 03/06/2009 @ 06:43

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Ekainaren 6an, arratsaldez Tarde del 6 de junio

Programa

¡Bienvenido Mr. Google!

convalor 02/06/2009 @ 10:51

La noticia aparecida el domingo en el New York Times no creo que en el fondo haya extrañado a nadie que ande buceando de vez en cuando en el sector del libro y en la evolución de las industrias culturales en los nuevos y procelosos mundos digitales.

Parece que se trata de una 'primera comunicación' que tendrá ya trastienda, pero que, en estos tiempos de trasparencia informacional, todavía no nos enseñan.

Se juega con la erótica de la insinuación que parece poner a todos más que a todas más nerviosos y anhelantes ante lo que todavía está por ver.

Algún medio que por su apego a este sector debería ser más riguroso ya ha lanzado alguna 'fantasía en titulares' al decir que Google opta por precios libres para el libro electrónico. Cuando entramos después en la 'chica' de la noticia no encontramos con esta frase: La empresa planea además permitir a las editoriales ponerle precio a los e-books. Si a esto se refieren con el tema de 'precios libres' habría que señalar que en todo caso sería más de los mismo. Es el editor quien fija el precio. Vamos que sería un modelo más español que americano.

Todavía con esta primera información andamos en pañales, pero sí se abren nuevos terrenos de reflexión y evolución.

1. Los dispositivos, sean propietarios o libres empiezan casi antes de nacer y si esta propuesta sigue adelante, a pasar a un segundo plano.

2. Escribíamos y decíamos en Sevilla hace no muchos días lo siguiente: 4. La revolución más importante hasta la fecha mediados del s. XX ha sido la del 15 libro de bolsillo que ha permitido y permite a. Acceder en cualquier lugar (movilidad) b. A un precio accesible c. A un contenido editorial. El libro digital se inscribe en la continuidad de esta necesidad asociando las tecnologías. Cuando ni siquiera nos sea necesario llevar el soporte porque el contenido esté disponible independientemente de un soporte concreto habremos alcanzado un nuevo hito importante. Nos da la sensación de que algo se mueve en esta línea.

3. Desde dónde se podrá visualizar y comprar es algo sobre lo que todavía no nos han dicho nada. Es decir: ahora se puede embeber la función de 'hojeo' en otras páginas web sean éstas de editoriales o de librerías. ¿S podrá realizar la compra desde las mismas? ¿Cómo se repartira en pastel del precio final entre los distintos intervinientes?

4. Hay muchos temas por abordar, pero si al final Google se convierte en un repositorio con múltiples salidas en formatos distintos incluida quizás la impresión bajo demanda, algo que no tendría por qué ser imposible deberíamos empezar ya a plantearnos con seriedad el penalizar a los generadores de devoluciones por impacto ecológico.

5. Los mercados digitales siguen minorando aunque parezca lo contrario las empresas capaces de 'entrar al juego o al trapo'. En unas recientes jornadas de reflexión parecía mirarse con no excesivos buenos ojos la 'entrada de extraños al sector' pareciendo que alguien pudiera considerarse con derecho a 'excomunión sectorial'. El sector como la vivencia de la fe evoluciona. En el segundo caso ya se decía que al igual que el Espíritu Santo 'había soplado' para el nacimiento de una, por ejemplo, orden religiosa, podía dejar de hacerlo para que la misma desapareciera. Algo de esto lleva tiempo ocurriendo. En el sector del libro pasará algo parecido y debemos tener cuidado con los dogmáticos anclados en su propia verdad.

6. La situación como parece querer reflejar bastante gente no es solamente un pulso entre Google y Amazon. Ello en estos momentos sería lo mismo que decir que es una pelea que sólo afecta al mercado anglosajón a pesar de que Amazon tenga presencia en otros mercados, pero todavía con serias pérdidas. Tampoco es una pelea entre soportes propietarios y abiertos. Es más, en mi humilde opinión, una propuesta conceptual distinta más pegada a la 'nube' por parte de google y más cercana a la visión 2.0 que la de otros que sigan anclando el contenido a un soporte sea éste el que sea.

7. Siguen quedando básicamente en el aire tres cuestiones que platea José Afonso Furtado enEl papel y el píxel: están en juego tres cuestiones cruciales en la transición hacia el mundo digital, cuestiones que la mediatización de los libros electrónicos puede ocultar: la naturaleza del libro en el mundo digital como forma de comunicación; el control de los libros en ese mismo mundo, incluyendo las relaciones entre autores, consumidores/lectores y editores, y, por ejemplo, el modo como llegaremos a gestionar nuestra herencia cultural y nuestro pasado intelectual; y la reestructuración de la economía de la autoría y la edición.

8. Siempre hemos recomendado cierta paciencia a la hora de ver lo que va pasando. La paciencia no es una no actividad sino la Facultad de saber esperar cuando algo se desea mucho.   En la espera observante y activa iremos descubriendo el momento oportuno.


Vinton Cerf. Internet y la propiedad intelectual

convalor 01/06/2009 @ 11:23

Interesante la entrevista a Vinton Cerf en El Semanal de El País.

Me parecen medidas e interesantes sus respuestas que demuestran además como todavía hay mucho terreno por desbrozar y reinventar. Resalto lo siguiente (las negritas en las respuestas son de nuestra cosecha). :

Tiene usted razón, puede que hasta sea bueno. En algunos casos, desde luego. La posibilidad de crear tu propio medio de expresión se ha expandido como nunca antes había ocurrido. El problema ahora es quién controla esa propiedad intelectual.

Sí, pero no en términos económicos. Me refiero a la influencia. Ocurren varias cosas. Una es que las autoridades que se alzan no son todas las que antiguamente considerábamos de prestigio. Mire lo que está ocurriendo con los principales periódicos. Las marcas siguen interesando a los lectores que se fían del trabajo de selección que realizan las grandes cabeceras, sus posiciones editoriales y demás. En la nueva manera de actuar que se expande en la Red, lo que cuenta es lo que pinchas, lo que copias; eso nos lleva a los problemas de propiedad intelectual. Habría que identificarlos claramente con etiquetas que avisen que se debe pagar su uso. Pero entonces lo que se extenderá con más facilidad será la opinión de todos aquellos que quieren hacerla circular gratuitamente. Necesitamos llegar a una forma de comportamiento en la que ambas cosas sean compatibles, eso enriquecerá todo. Para eso se han inventado los denominados creative commons, en los que la gente elige si desea que le paguen por utilizar cierto material o no. Pero creo que aún debemos encontrar mejores mecanismos para acceder a esas cosas y evitar que se hagan copias tan fácilmente.

Es un debate abierto, un asunto sin resolver. La cuestión es que actualmente la copia es sencilla; aunque lo prohíbas específicamente, se hacen. Se abusa y debemos llegar a un acuerdo global sobre cómo deseamos tratar los derechos de propiedad intelectual.

La palabra sagrada de la Red es "gratis". ¿No hay manera de cambiar eso? Montones de jóvenes asumen que navegar por la Red es completamente gratis. Pero la voluntad que debe implantarse es la de pagar lo que debe pagarse. Los libros electrónicos pueden acarrear esa cultura. Ofrece muchísimas ventajas y complementos a la lectura tradicional, desde videojuegos hasta diccionarios incorporados. Quien posee la propiedad intelectual es quien debe elegir cómo quiere mostrarla en la Red.

¿Aprenderá el mercado editorial lo que le ha supuesto a la música y al cine la irrupción de Internet? Eso espero. Las compañías discográficas se dieron cuenta de que los consumidores no querían robar la música, que querían precios razonables por una canción en vez de un disco entero, cosas así.

En la prensa escrita se notan ya los estragos. ¿Llegaremos a ver un mundo sin periódicos de papel? Es realmente posible. Con aparatos como el libro electrónico convirtiéndose en algo popular, leer noticias en soportes digitales se extiende cada vez más. Además, se están desarrollando muy bien varios proyectos de periódicos digitales.

¿Qué opina de la proposición que ha realizado el magnate Rupert Murdoch? Insiste en que es imprescindible pagar el acceso a la información periodística. ¿Concuerda eso con los tiempos que vivimos? El coste de producir información necesita ser reconocido. Google ha descubierto que su modelo publicitario funciona para cubrir los costes de esas noticias de la misma forma en que se sostenía el negocio en otros tiempos. Creo que el periodismo es todavía un servicio crítico y necesario, pero el paso hacia el mundo online debe ir acompañado de un replanteamiento creativo del modelo de negocio y sus mecanismos. La publicidad que se crea es mucho más versátil que la impresa y puede llegar a ser más dinámica y personalizada. Me da la impresión de que el sector no ha explorado todavía de manera profunda las posibilidades.

 

 

Editores, autores y la trasparencia informacional

convalor 30/05/2009 @ 19:49

Parece que algunos autores, unos 100 por ahora, andan mosqueados con algunos editores. Aunque todavía no sabemos con quiénes exactamente quizás se pueda intuir por lo que los propios autores dicen entre líneas.

Hablan en un manifiesto que acaba de aparecer de

- Los pagos ojimétricos. Palabra que la RAE no recoge en su diccionario y que como viene de pluma autoral nadie pondrá en duda. ¿Ministras, ministros ya la pueden utilizar sin problema!

- Que el editor les paga lo que le da la gana

- Que aunque ésto es así parece exitir una 'relación de confianza plena'

- Que el Nielsen va a ser la solución.

Da la sensación de que los autores no conocen cómo funciona el sector en el que ellos mismos están metidos ni, por supuesto, cómo funciona el Nielsen. Dejaré sólo una pregunta: ¿Cómo mide el Nielsen las ventas directas que los propios editores realizan y que en el comercio interior suponen aproximadamente el 30%? Para medir estas ventas qué proponen los autores. Tampoco es cierto que el Nielsen deje fuera a las librerías independientes ni que represente esos porcentajes de mercado. De hecho cada editor tiene que acabar aplicando su 'coeficiente corrector' a los datos de Nielsen en función de su tipología para tener una aproximación clara a los mismos.

Menos cierta es la afirmación que recoge El Correo cuando se dice que

Las librerías cuentan con una base de datos que registra las entradas y salidas de libros, y que está conectada con los almacenes de las distribuidoras. Éstas, a su vez, proporcionan los datos a los editores, tanto de las ventas como de las devoluciones de ejemplares realizadas por los libreros, cuando consideran que un título ya no tiene vida comercial.

Este sistema a fecha de hoy no está generalizado ni la información en cualquier caso fluye de manera automática.

Es curioso que en la primera lista que aparece lo que se señala de muchos de los autores es su calidad de 'superventas', criterio, por ejemplo, aplicado a Toti Martínez de Lezea o Luis Miguel Ariza, de 'autor de bestseller' como Pablo Núñez o Pedro de Paz. Quizás sea lógico porque de lo que hablamos exclusivamente es de la duda ante el número de ventas liquidadas y los que parece que más venden quizás estén más mosqueados. Esto tiene la ventaja de que deja fuera de la duda a muchas editoriales porque muchos de sus autores tienen unos niveles de venta reducidos.

Cuando en la cadena de valor de un sector se siembre la duda, no pondré en cuestión las posibles razones, pero sí son dudosas las justicicaciones y propuestas realizadas, suele ser complicada la vuelta atrás.

Todo ello además en un momento de cambio y de entrada de nuevos soportes sobre los cuales los autores no parecen atreverse ni a hacer un poquito de ficción y que no quedará resuelto desde luego con las medidas que ellos proponen.

Interesante la reflexión hoy en El Correo de José María Romera.

Feria del Libro de Madrid. Reflexionando sobre lo escrito

convalor 29/05/2009 @ 07:11

Más allá de los soportes hoy se pone en marcha en Madrid la, tienda de libros más grnade de España, sí tienda porque lo que interesa es vender por encima de todo.

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La tienda-feria que permite que se vendan DVD, no es por lo tanto 100% papel, pero no libros electrónico, la tienda-feria donde los libreros están al frente pero abundan más las editoriales que los primeros, la tienda-feria a medio camino o quizás en vía distinta a la de Francfurt o Guadalajara, la ftienda-eria donde se prohíbe la presencia de lo expreamente reconocido en Ley, la tienda-feria donde las declaraciones y la escasa claridad conceptual hace que se afirme por ejemplo lo siguiente: Un libro es diferente a un formato electrónico, cuando la ley dice:

Libro: obra científica, artística, literaria o de cualquier otra índole que  constituye una publicación unitaria en uno o varios volúmenes y que puede
aparecer impresa o en cualquier otro soporte susceptible de lectura. Se entienden incluidos en la definición de libro, a los efectos de esta Ley, los libros electrónicos y los libros que se publiquen o se difundan por Internet o en otro soporte que pueda aparecer en el futuro, los materiales complementarios de carácter impreso, visual, audiovisual o sonoro que sean editados conjuntamente con el libro y que participen del carácter unitario del mismo, así como cualquier otra manifestación editorial.

La tienda-feria donde se celebrarán unas jornadas sobre 'Lo prohibido' con el título de 'Del Sinodal al digital'

Queda una pregunta: Ya sabemos lo que opina la dirección de la feria, pero qué dicen el resto de los participantes en la misma. Sabemos de alguno que tienen intención vender libros en el sentido legal del término. ¿Se lo prohibirá la Feria?

¡Feliz Feria a todos!

Esperamos ir a visitarla

El libro a la cabeza de las nuevas tendencias

convalor 28/05/2009 @ 10:18

No nos equivoquemos. Dejemos ya pasar los discursos apocalípticos que sólo se dedican a destruir. Tomemos un poco de perspectiva.

Pensemos: qué es lo que marca tendencia ¿lo digital o la moda? ¿quién sale más en los papelines de colores y es conocido por más gente un diseñador o el propietario de Amazon?

¿Dónde debe por lo tanto el libro situarse para estar al frente de las nuevas tendencias entre la cacharrería electrónica o cerca de las pasarelas?

Las revistas culturales ya hicieron en su momento un primer guiño.

Ahora, gracias a 'El enemigo' nos hemos encontrado con una apuesta más radical que puede ir directamente a las pasarelas y donde será difícil que lleguen los bits.

Contemplen, disfruten y si alguno les gusta ¡cómprenlo!

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¿Llegará a tener cabida en las Ferias del Libro?

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¿Continente contenido? La falsa alternativa

convalor 26/05/2009 @ 17:39

Voy ya de vuelta a Bilbao en el 'bus con wifi' que por ahora va funcionando.

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Ayer a la noche estuvimos en la presentación del libro de Iñigo Lamarca, 'Diario de un adolescente gay' y disfrutamos después de una buena 'cena conversacional'.

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Hoy se ha celebrado la asamblea de ARCE y antes de la misma he tenido tiempo holgado para desayunar tranquilo con prensa.

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Me he encontrado en El País un interesante artículo de José Luis Pardo que aborda de nuevo la importancia de los contenidos en los medios de comunicación más allá de los canales. Algo sobre lo que también se reflexionaba en la asamblea ahora que se andan abordando nuevos proyectos.

La pregunta clave es qué es lo que leeremos, más allá de dónde lo leeremos.

Reflexión parecida aunque traída desde otro hecho concreto se plantea César Coca que escribe sobre los 'infumables' en papel que se podrán comprar en la Feria del Libro de Madrid que prohibe expresamente la compra de contenidos, quizás no tan infumables, en digital.

Sobre este debate, sobre e de la calidad de los contenidos parece que nadie quiere entrar. Los 'digitalistas' parecen querer moverse en el todo vale y en la falacia del 'todo accesible'. Los 'papelistas' veneran al árbol finamente laminado capaz de acoger cualquier bodrío.

Sigue faltando sentido y perspectiva.

Las revistas también saben lo difícil que es moverse en estas aguas y lo siguen intentando.

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La respuesta de la Feria del Libro de Madrid ha sido peregrina ya que una es la dimensión del sentido que puede tener o no la presencia del libro electrónico y otra, que es la que da el reglamento que es la prohibición expresa.

Mal camino es el prohibir y malo también el creer que todo da lo mismo.

Ya lo recogimos en su momento en un comentario cuando escribimos:

En relación a la Feria del Libro de Madrid el texto es meridianamente claro en su artículo 6.1.IV excluídos dice: Los libreros, editores, distribuidores y servicios de publicaciones de organismos oficiales e instituciones públicas que se dediquen principalmente a la venta, edición y distribución, respectivamente, de libros electrónicos o de libros que se publiquen por Internet o mediante cualquier otro soporte distinto de la tradicional edición impresa.

Y en el artículo 13.1 de derechos dice Vender libros, con excepción de libros de viejo, libros de saldo, libros electrónicos o libros que se publiquen en Internet o mediante cualquier otro soporte distinto de la tradicional edición impresa u otros objetos o producto comercial sin registro ISBN.

Sin comentarios.

 

¿Nuevas políticas del libro?

convalor 25/05/2009 @ 08:23

Escribíamos ayer que 'La crisis ya ha llegado' haciendo referencia básicamente, al aspecto económico de la misma y nos desayunamos hoy con un artículo de opinión en El País de Federico Ibáñez que bajo el título Repensar la edición pone en solfa con criterio al sector no sólo de la edición sino a todo el sector del libro.

Este detalle, lo explico a continuación, sería mi crítica fundamental al artículo: hablar en clave de subsector (edición) y no de sector (libro) y hablar, quizás desde un viejo paradigma (libro) y no desde uno nuevo (lectura). Son detalles con importancia porque al final supone o puede suponerlo enfoques distintos.

Incluyo el texto completo que me permite incluir algunos enlaces que en la edición digital con óptica plana de papel,El País no incluye.

La edición no sabe si va o viene, sube o baja, a juzgar por las opiniones dispares, a menudo, contrapuestas, de sus protagonistas. Para unos, la edición de libros se encuentra al abrigo de la recesión protegida por el manto de una demanda estable o, aún mejor, creciente que busca en tiempos de dificultades llenar el ocio sin gastar demasiado. Desde esa perspectiva, el libro sería un "bien refugio", uno de esos pocos bienes inmunes a la nueva gripe de la crisis global.


Por el contrario, otros editores y casi todos los libreros opinan lo diametralmente opuesto: las ventas a particulares y a las instituciones, sobre todo a las bibliotecas, han sufrido recortes sensibles. Tampoco los exportadores están de buen humor. La nueva crisis alcanza a Iberoamérica, sumándose a anteriores crisis vividas en aquellos países. Además, los precios españoles, fijados en euros, no ayudan precisamente a mejorar las cosas.

Algunos anuncian incluso "el fin de la burbuja del libro", y aducen para ello que al alto número de novedades que se publican cada año se opone ahora el enorme índice de devoluciones de libros que llegan a los distribuidores. Los más pesimistas aseguran que alcanza en ocasiones el 50% de los libros servidos a los puntos de venta. De ser ello cierto, resultaría que uno de cada dos ejemplares, tras una breve estancia en las librerías, emprende el camino de regreso a los almacenes de distribuidores y editores.

A los problemas del momento se añade el mar de fondo que representa la aparición de la edición digital y de los nuevos soportes de lectura que cuestionan los perfiles del libro y hasta su misma identidad. Sin ir más lejos, nuestra Ley de la Lectura identifica libro y libro electrónico sin distinguir entre ellos. La solución resulta fácil, pero dudosamente eficiente. Cualquiera ve que el libro y los soportes de contenidos digitales se contratan, se producen, se comercializan y se leen de manera distinta; son productos diferentes. Todavía más: en estos tiempos, la pregunta segura en encuentros, reuniones o en los medios de comunicación es cuánto tiempo más durarán los libros antes de ser sustituidos por la edición digital, los nuevos soportes, los e-books o, estas últimas semanas, por las máquinas de impresión inmediata como las que la cadena de librerías Blackwell's ha instalado en alguna de sus tiendas de Londres.

Por si fuera poco, la edición se siente acechada por nuevas empresas e instituciones que pretenden irrumpir en sus territorios tradicionales en busca de los contenidos que precisan y de los que carecen. Desde Google a Europeana, pasando por proyectos como Obidne-Pro o Arrow, por citar unos pocos, todos demandan, frecuentemente de la mano de las compañías de telecomunicación, que los editores les abran sus catálogos. La tensión entre los titulares de derechos y los abanderados de la "sociedad de la información" -centros de enseñanza, universidades y bibliotecas al frente- se traduce en una especie de juego de tira y afloja que parece resolverse claramente a favor de estos últimos.

Por suerte, los editores y, en general, la gente de los libros se caracterizan por su pluralidad y su creatividad. Tan es así que el fuerte componente vocacional de su profesión les dota de una energía y voluntad personales que impregna al sector. Y el momento lo vive cada uno como puede, alimentando el catálogo, la mirada puesta en las oportunidades y encaramado al palo de la propia experiencia.

Ahora bien, no sería malo, en opinión de muchos, que el conjunto de la edición y las autoridades culturales buscaran un momento, o los que hicieran falta, para juntos darle vueltas a los problemas y buscar un nuevo marco -nuevas políticas del libro- que aseguraran no sólo su continuidad, sino también el desarrollo de la importante industria cultural que lo hace posible. Debería ser ahora, piensan, cuando se tomara muy en serio a la industria cultural más importante de nuestro país y la más internacional gracias a su sobresaliente presencia en Iberoamérica.

Los nuevos tiempos parecen reclamar nuevas decisiones. Desde luego, sobre el libro y el universo digital, su impacto en el soporte, en la creación literaria y científica, en la enseñanza, en la propiedad intelectual, en los conceptos clásicos de distribución y comunicación. Nuestros vecinos franceses ya lo vieron, y su Ministère de la Culture encargó a un grupo de expertos un informe sobre la edición digital, el llamado Informe Patino, que, presentado en julio de 2008, constituye una aportación del máximo interés a esta cuestión.

La edición española, siempre con la mirada puesta en los países iberoamericanos, y, si se me apura, en nuestra lengua española, precisa de un instrumento análogo que junto con otros permita fijar nuevas pautas, alternativas e instrumentos de todo tipo que a medio plazo aseguren "mediante acciones políticas, un ambiente favorable a la producción intelectual de nuestros países, subrayando los acelerados cambios que producen las nuevas tecnologías en el entorno del libro" según se presenta el importante Documento Final del Foro iberoamericano sobre el libro organizado por CERLALC (Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina, el Caribe, España y Portugal) en noviembre de 2008. Sin duda, en una sociedad tan descentralizada como es la española actual se impone el diálogo con las administraciones de las comunidades sobre los ámbitos de su competencia, por ejemplo, bibliotecas públicas y escolares, y cuanto se relaciona con la atención a la diversidad cultural, a la llamada "bibliodiversidad".

Sería un error considerar que la importancia de nuestra industria editorial es algo natural que funciona por sí solo. ¿Habrá que recordar que en los años cincuenta y sesenta del pasado siglo la edición latinoamericana, especialmente la argentina y mexicana, lideraban la edición en lengua española?

Nadie duda a estas alturas de que fue la visión y el esfuerzo de algunos profesionales del libro y de las instituciones que lo promovían -INLE primero, Ministerio de Cultura después-, los que supieron crear los andamios sobre los que supo auparse la industria editorial. Y no estará de más recordar aquí a Juan Manuel Velasco, el director general del Libro y Bibliotecas, que a finales los años ochenta sentó las bases de las políticas del libro todavía vigentes: precio fijo de los libros, ayudas a la creación, traducción y edición, constitución del Centro Exportador de Libros Españoles (CELESA) y promoción de nuestros creadores en centros de enseñanza o en eventos especiales.

Transcurridos 25 años, sobrevenidos nuevos tiempos, se precisan nuevas políticas del libro y nuevos liderazgos atentos a la eclosión creativa de los nuevos y viejos editores para que, repensado el libro, lectores, creadores, editores, libreros, bibliotecarios, y el largo etcétera de oficios y profesiones que el libro convoca, recuperen el impulso que da la confianza en el futuro.

 

Hasta aquí el artículo. Es preocupante que una ley aprobada no hace todavía dos años quede en gran parte obsoleta o no haya sido capaz de tenr mínimamente en cuenta los nuevos escenarios.

Creo que en cualquier caso más que problema de nuevas políticas es problema de nuevas voluntades y esto siempre suele ser más complejo.

Los 'intereses creados' tiran mucho.

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