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Una alternativa más para este verano...
Una alternativa más para este verano...
Acercándonos ya a agosto que es casi como decir que entramos en el último trimestre ya que para inicio de diciembre está todo el 'pescado vendido' no está de más volver a traer por aquí algunas de las predicciones que realizó Javier Celaya a principio de año:
¿Cuántas creéis que se han cumplido y cuántas se cumplirán de aquí a final de año?
1, 3,5, 7 y 8 creo que ya andan rondando...
Puede quedar como ejercicio de prospectiva para estas vacaciones, aunque algunos seguiremos pegados con gusto a la tecla con algún pequeño kit-kat que intentaremos sea en buena compañía.
Los amigos de booktailors han publicado en pdf y con 'formato' de revista las aportaciones que hicimos algunas personas a inicio de año sobre diferentes temas y perspectivas relacionados con el libro y la lectura.
Entre ellas una pequeña aportación que hice en su momento.
Si queréis practicar portugués este fin de semana y refrescaros con la vivencia y sentir desde el otro lado de la raya aquí podéis hincar el diente.
Los interrogantes que se plantean sobre un asunto, una teoría, que hacen que surja la duda sobre una posición fijada son demostración, en general, de vida y viveza, de interés y preocupación.
Las preguntas sobre la edición independiente son un reflejo de lo anterior. Y no sólo sobre la propia edición independiente, sino también sobre la edición en general y sobre el sector del libro.
Guido Indij nos invita a opinar sobre este asunto a través de una sencilla encuesta.
Llego a ella a través de El ojo fisgón. Os recomiendo que sigáis con interés todo el proceso y estudio que sobre la EI (Edición independiente) están abordando en red.
En su momento ya participamos en este debate con un artículo aparecido en Trama y Texturas.
Nos reafirmamos en una de las tesis del mismo: La independencia viene 'marcada' en gra parte por la relación, por la in(ter)dependencia.
Son los otros, lectores, autores, editores, libreros, bibliotecarios los que nos permiten ser y nos hacen independientes. Son las formas de relación con los otros las que nos permiten llegar a ser o estar en camino de.
Nada hay más lejano a la independencia que la soledad.
Esto, en el fondo, vale también para la política y las propias relaciones personales ¿no?
Merece la pena leer el artículo de Javier en la revista de los editores andaluces sobre el futuro-los futuros del libro.
Me ha resultado interesante la información que recoge Eñe sobre el sector editorial en Japón que parece ser el mayor consumidor de libros del mundo.
No todo es comparable pero algunos elementos a tener en cuenta son, por ejemplo:
- La incidencia del libro electrónico y el haber encontrado y desarrollo contenidos específicos para los nuevos soportes.
- El papel que también juegan, en este sentido, los teléfonos móviles.
- El potente mercado del libro de segunda mano. Es decir: lo digital parece que permite que el papel circule más de una vez.
- El precio ajustado de la novedad. Japón es el único lugar donde se puede conseguir cualquier lectura, también nueva, por menos de 1.000 yenes (7,7 euros)".
La noticia del acuerdo entre Trevenque y Publidisa que indirectamente facilitará la presencia y comercialización del libro electrónico en las librerías que han apostado ya hace tiempo por tener presencia en la red creo que es una muy buena noticia para el sector.
Quizás resulte de sumo interés el constatar que son dos nuevos elementos de la cadena de valor, un proveedor integral de contenidos y un proveedor de sistemas de gestión, los que posibilitan más allá de editores y libreros un acuerdo entre ambos convirtiéndose de facto en 'nuevos distribuidores' de la cadena de valor.
Leer el comunicado completo.
En qué se parece una hamburguesa a un best seller: en que una y otra están hechas de ingredientes poco fiables y saben mejor cuando se ofrecen a precio de ganga.
(Roberto Pliego; Trama y texturas 8; pag. 23)
Parece que los editores, algunos, empiezan a tomar con algo de retraso conciencia de que el libro no es ni un valor refugio, ni se libra, en su dimensión industrial, de las marejadas económicas que nos azotan.
Ahora, parece que gusta el lenguaje extremo, se habla de catástrofe.
Es preocupante el punto de atención y aviso que señala César Coca al hacer depender estos vaivenes de unos pocos libros, de algunos best sellers que son más gordos año a año porque ofrecen más páginas por menos dinero, pero que generan una dependencia que difícilmente permitirá hablar en un futuro de un sector diverso sino, más bien, bestsellerdependiente.
Es cierto que es posible empezar a desconfiar de un sector que vendiendo menos gana más sin haber dado muestras claras de una mejora de su eficiencia
Ahora bien con este panorama espero con optimismo las noticias que la señora Ministra de Cultura dice poseer y que quizás sería interesante que las hiciera públicas a no ser que estén protegidas por una extraña licencia de propiedad que lo impida.
Más cuando parece que ante esta turbulenta situación nos darían un cierto sosiego en cuanto a lo economico se refiere.
Lo que no parece nada elegante es echar la culpa del descenso a las devoluciones de las librerías. Si esa es la razón los editores lo tienen claro: dejen de mandar libros a los que más devuelven ¿Se atreverán?
El señor Lara quiere volver a ser un pequeño editor. Desconozco qué le impide serlo desde mañana mismo.
Las actuaciones que realiza, pongamos como ejemplo la compra de Editis hace que los deseos y la realidad se alejen.
En todos los ámbitos de la vida la excesiva distancia entre deseo y realidad suelen crear tensiones innecesarias en la mayoría de las ocasiones sobre todo cuando lo que se desea es el decrecimiento editorial.
Al mismo tiempo, y en lo referente a su empresa, en fechas recientes afirmaba que hay que generar infraestructuras.
El plantear lo pequeño como hermoso y para tiempos de jubilación suele tener trampa. En el fondo se le está vistiendo de elementos que lo sitúan en el ámbito de lo deseado pero alejado, al mismo tiempo, de las lógicas de la industria.
Cuando se empieza a ser ligeramente consciente desde otro punto de vista del coste que supone aguantar determinadas infraestructuras o que se soliciten con cierta alegría 55 millones para privadas nuevas veo más claro que LO PEQUEÑO ES HERMOSO.