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Categoría: Editores

La absurda aventura de editar

convalor 25/08/2008 @ 15:05

Da la sensación de que tras leer el artículo Esta absurda aventura de Javier Marías en el Babelia de este sábado pasado la mayoría de los editores que quieran hacer edición con icerto fuste y calidad deberán perder dinero, o, dicho de otra manera: sólo los 'mecenas' podrán hacer buena edición.

Algunas de las afirmaciones (en cursiva) del artículo me llaman poderosamente la atención:

- Una editorial que no tiene sede más que nominal, ni plantilla, ni equipo, ni colaboradores externos, ni encargado de prensa ni nada por el estilo. Parece, casi, una editorial virtual.

- Ha de ser la única editorial que no hace cuentas. Lujo de ricos.

- Sé que es deficitaria, porque sus volúmenes están cuidados, llevan muy buen papel y encuadernación, y a los ocasionales traductores les pago el máximo y, si lo desean, la mitad por adelantado. ¿Se deberá entender de aquí que las editoriales no deficitarias, sean éstas grandes o pequeñas, no cuidan el papel, ni la encuadernación, ni pagan adecuadamente a los traductores?

- Ni siquiera los lectores se enteran de la aparición de un título, qué sentido tiene.¡Qué equivocado está si piensa que los lectores, como señala en otra parte del artículo, se van aenterar por los suplementos literarios!

Ronda al mismo tiempo en la parte final del artículo una queja a la sobreedición , a la cantidad y a la rapidez en la que no aparece ningún nombre referencial entre los posibles causantes editoriales ni entre los títulos, algo que resulta curioso.

Al final me quedo con la sensación de que es un artículo meramente promocional de un catálogo que no dudo sea de calidad, pero, en mi opinion 'mal vendido'.

Si a Javier Marías le parece más difícil ser editor que escritor creo que debería probar con ser librero.

El libro y su aliado multimedia

convalor 13/08/2008 @ 12:26

Interesantes algunas de las declaraciones que parece se están escuchando en el VII Congreso Iberoamericano de Editores.

Nos llaman sobre todo la atención la referencia al cambio de paradigma que supone centrar la atención en la lectura y no en sel soporte y el reconocimiento hacia el miedo que se tuvo a las Tic y el cambio de postura que parece darse buscando la complementariedad.

 

Libro de bolsillo en Francia

convalor 12/08/2008 @ 10:42

Interesante informe-reflexión, realizado por el Departamento de Estudios, Prospectiva y estadística del Ministerio de Cultura francés, sobre la situación, incidencia y el peso del libro de bolsillo en el mercado francés con algunas afirmaciones interesantes y arriesgadas como el señalar la incidencia que ha tendio en la concentración editorial y en la integración vertical, probablemente estos aspectos han pesado más en la mente de los editores que la búsqueda de la 'democratización cultural'.

En cuanto al mercado que supone todavía hay una gran diferencia en relación al mercado español.

Así en el 2006, año de los datos franceses, éstos triplican prácticamente al mercado español en número de títulos, 15.778 frente a 5.232 y lo multiplican por cuatro en número de ejemplares, 161,5 millones frente a 38,2

Comercio interior del libro en España 2007. Avance

convalor 14/07/2008 @ 16:59

Con el veranito los editores han hecho público un avance de los datos de Comercio Interior.

Vamos a esperar a conocer y disponer del estudio completo para hacer comentarios más matizados sobre los mismos.

Sí que podemos adelantar uno que consideramos preocupante:

el nivel de participación en el mismo de las editoriales que disminuye de año en año. Hay más editores y más libros, pero  menos que participan. En los últimos 10 años ha disminuido su número, importante para la diversidad, en 18 puntos porcentuales y su representación sobre el volumen de facturación, importante para el negocio en 17. No disponemos de este dato para el último año.

Ahora bien, parece que el nivel de fiabilidad se mantiene prácticamente inalterable.

Curioso ¿no les parece?

La duda que me queda es si la muestra de la que hablan en los estudios es selección previa o se escoge después en función del número de contestaciones recibidas aplicándoseles a las mismas la categoría de 'muestra'. Dudo que ésta sea la práctica habitual en otros estudios.

ci2007_empresas.JPG

Nota: La tabla es de elaboración propia ya que sobre este dato no suelen presentar comparativos que permitan observar la evolución.

¿Leemos lo que queremos?

convalor 23/06/2008 @ 17:39

La tiranía del exceso y la concentración

 

Pensemos por un momento que somos parte de ese 50% de la población que dice leer con cierta asiduidad, aunque ésta, en algunas ocasiones, sea sólo la de un ratito al trimestre.

Démonos una vuelta por cualquier librería y observemos, en la mayoría de los casos, qué es lo que atrae nuestra mirada, qué es lo que podemos ver, cuántos títulos de esos casi 346.000 como mínimo que se declaran “vivos en catálogo” podemos encontrar habitualmente expuestos.

Nuestra elección, aunque no seamos conscientes de ello, viene claramente mediatizada por lo aparente, lo que se nos muestra, que en muchas ocasiones oculta o dificulta la visibilidad de otras obras y títulos tal vez de no menor interés.

En un reciente artículo, el escritor Fernando Aramburu afirmaba que “poco puede en apariencia hacer un escritor, con el solo ejercicio de la palabra escrita, para introducir cambios y mejoras en la realidad; pero en su mano está, no obstante, analizarla y reproducirla en sus libros, dejando de ella su testimonio particular”. Ése es el primer paso de todo un proceso, pero ¿llegará esa palabra escrita y reproducida en libros al lector, o quedará tapada por otras palabras con más influencia?, ¿llegan todas las palabras y voces en igualdad de condiciones?, ¿es posible o sería deseable que todas tuvieran la misma posibilidad de estar al alcance del lector para que sea él quien decide cuál escoge y selecciona? Parece que esto sería lo deseable.

¿Se ha parado usted a pensar alguna vez cuál es el recorrido de un libro hasta situarse ante de sus ojos? Los libros no “nacen” ni “florecen” por generación espontánea en las librerías, como si de un bosque autóctono y salvaje se tratara. Hay manos y cabezas, editores, distribuidores, comerciales, libreros… que se ocupan y preocupan, y no de manera ingenua —el dinero y el poder siempre juegan— de realizar un proceso de selección que, obviamente bajo criterios siempre arriesgados, ponga a disposición del lector una oferta avalada por la profesionalidad de quienes, de una u otra forma, intervienen en ese proceso de selección, pero también hay profesionales que —de manera igualmente carente de ingenuidad— ponen en juego estrategias tendentes al ocultamiento y desbordamiento de libros, de forma que, al final, la selección última por parte del lector se ve extraordinariamente dificultada y, por tanto, expuesta a maniobras publicitarias y comunicativas sólo al alcance de los económicamente más poderosos.

El Plan Vasco de la Cultura señala, en relación al asunto que nos traemos entre manos, algunas acertadas llamadas de atención francamente interesantes, como la verticalización en la cadena de valor o, dicho de otra manera, la concentración de poder de grupos empresariales sobre editoriales, distribución y puntos de venta, fenómeno fuertemente arraigado en el sector del libro, tanto entre empresas del ámbito de la CAPV como del resto del Estado. En el eslabón de las librerías, la tendencia general parece también clara: las librerías pequeñas pueden quedar a expensas de las librerías en cadena, auténticas gestoras de la demanda. Nos hemos acostumbrado ya a las grandes pilas de libros (en palets o expositores específicos, tanto da) que se imponen a la variedad de las mesas de novedades, que pasan automáticamente a un segundo plano: ese fenómeno es algo más que un esfuerzo comercial suplementario; configura un tipo de demanda mayoritaria que, a su vez, define una determinada filosofía editorial y de distribución.

Así de sencillo. Así de grave.

Lo que estos procesos de concentración tienden a eliminar es la propia noción de rentabilidad a escala cultural, para centrarla únicamente en el terreno económico, supeditando la deseable recuperación y rentabilización de la inversión a la lógica de la acumulación y de la pugna por el liderazgo económico y estructural. Obviamente, todos los agentes de la cadena del libro operan en el terreno de la industria cultural, y, por tanto, en el de la economía de rentabilidad, pero no todos lo hacen de la misma manera: hay industriales que defienden su propia independencia y la del conjunto del tejido del sector, por entender la diversidad como un bien cultural y económicamente deseable, y los hay que consagran la mayor parte de sus esfuerzos a las maniobras de concentración, persuadidos de las bondades de un sistema abocado, en mayor o menor medida, al oligopolio. El lector es, generalmente, ajeno a esta pugna de filosofías industrial-culturales, pero, objetivamente, sus posibilidades de elección vienen mediatizadas por ella.

Llegados a este punto, merece la pena que detengamos esta mirada panorámica sobre una especificidad de la industria del libro en euskera que, en apariencia, contradice lo hasta ahora afirmado acerca de la tendencia a la concentración: J.M. Torrealdai viene señalando repetidamente en sus estudios lo que califica de excesiva atomización de la industria editorial en lengua vasca, al menos en el eslabón editorial. Es radicalmente cierto que el número de editores en euskera es excesivo, pero también lo es que la concentración de la producción sigue las pautas de la producción editorial en el resto del Estado. Sea como fuere, y dadas las peculiaridades de esta parte de la industria editorial vasca, el tema merece una reflexión específica que nos comprometemos a hacer y publicar en un artículo posterior.

El ya mencionado Plan Vasco de la Cultura indica también que “el sector es cautivo de las empresas distribuidoras” y que “un sector cultural digno de ese nombre, y el sector del libro lo es, implica una estructura de producción, distribución y difusión bien distinta a la que hoy disponemos”, ya que la distribución es el déficit mayor de las industrias culturales vascas.

Quizás haya llegado el momento de tomar cartas en el asunto con seriedad en el sector del libro, si queremos que tanto las librerías como la creación y edición independiente y, por supuesto, los lectores disfruten de los canales más adecuados de distribución y difusión tanto internos como  externos que permitan acceder, no a la mayor cantidad de oferta, sino a la oferta más plural, creativa y de calidad, independientemente del tamaño del catálogo del editor y de la librería que expone su producto.

Ello sólo es posible mediante una apuesta de distribución independiente de los grandes grupos editoriales de aquí y de allende nuestras fronteras, con una marcada sensibilidad plurilingüe, con un oferta de calidad y variada, muy profesional y profesionalizada, innovadora y respetuosa con las apuestas de los editores y los libreros y que intente, desde su visión global del sector, ofrecer criterios de racionalización de la producción editorial.

Estos aspectos, en apariencia tan pragmáticos, a medio plazo no tendrán sólo repercusión sobre el buen funcionamiento industrial del sector, sino también, y sobre todo, en lo que tiene relación con su valor simbólico como industria cultural referente. Un sector que quiera darse a conocer y que quiera atraer la producción cultural de valor encontrará su mejor tarjeta de presentación en su eficacia y en su independencia.

En fechas recientes, el responsable, de una importante editorial gallega escribía: “Hoy el dilema ya no está entre leer o no leer, la apuesta de futuro es leer para comprender de forma crítica el mundo con las palabras de los otros”. Pero para que ello sea posible es necesario que las palabras lleguen y sean ofrecidas con suficiente visibilidad, que los mediadores del mercado no ejerzan censura ni impidan que esas palabras se escuchen.

Se empieza por no llegar a la visibilidad, y se termina por no crear.

Ése es el peligro.

Pero todavía hay tiempo para alternativas.

Congreso de editores. Dos pinceladas

convalor 22/06/2008 @ 08:54

Ha terminado el congreso de editores que se ha celebrado estos días pasados en Sevilla.

Ya hemos tenido ocasión de leer que parece que a los editores no les gusta en exceso Amazon. Sería quizás interesante saber cuánto le preocupa a Amazon el gusto de los editores españoles.

Sí me han llamado la atención dos de las conclusiones del Congreso por  considerarlas alejadas de la práctica.

La primera hace referencia a la condición creadora de los editores. No voy a ser yo quien niegue dicha función a las editoriales que participaron en la mesa. Pero de ahí a generalizar que todos realicen esa labor hay una importante distancia y es en esos equívocos o formulaciones ortodoxas con poco peso en la práctica o con importantes contradicciones con la realidad donde el discurso con sentido va perdiendo toda su fuerza.

La segunda hace referencia a la importancia que parece reconocerse a las nuevas tecnologías y los recursos digitales. Estaría bien que los editores nos explicaran cuáles consideran ya simplemente tecnologías asumidas, cuáles nuevas y qué recursos digitales se consideran de interés.

Estas afirmaciones están formuladas en el marco de una Federación que en sus estructuras web no ha dado paso al 2.0 ni tampoco lo ha hecho sus dos Gremios principales, Barcelona y Madrid, ni la nueva plataforma en la que se tienen puestas muchas esperanzas de cara a la mejora de la información comercial y profesional como es Dilve.

Lo que ahora sería importante saber es si esta lejanía es fruto de la propia lejanía institucional de la realidad y problemas de los editores o es reflejo de los intereses reales de los mismos.

Sólo nos quedaría ya saber para cuándo el ISBN va a cambiar de manos y cuáles son los planteamientos y la forma de trabajo que va a tener en la etapa de 'manos privadas'.

Editor creador

convalor 16/06/2008 @ 12:36

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¿Será éste el perfil de editor que reivindica su papel creativo?

Los editores de congreso

convalor 15/06/2008 @ 11:44

Del 18 al 20 de junio los editores estarán de congreso en Sevilla.

Una de las preocupaciones que parece rondarles la cabeza, probablemente muy unida a los posibles dineros a repartir de la gestión de derechos y de propiedad intelectual es su papel como creadores. El que una dimensión industrial, la del libro es una industria con el abjetivo cultural, quiera convertirse de repente en creativa no me acaba de cuadrar más cuando detrás de la misma no parece estar pensándose en personas sino en sociedades anónimas y corporaciones.

Quizás todo ello sea debido a las nuevas tendencias de 'creación colectiva', pero, personalmente, me suena raro, raro.

Y cambiando de tercio ¿no piensan que sería ya momento de generar un gran foro de reflexión o congresual de todo el sector del libro?

Decálogo de la edición independiente

convalor 25/04/2008 @ 08:54

El 'fisgón' nos acerca un decálogo de la edición independiente.

Leído el mismo pienso que puede ser el decálogo de la edición, de cualquier editor que quiera realizar un trabajo con seriedad y, por supuesto, con independencia.

Planeta entra en el libro de texto por la puerta trasera

convalor 23/04/2008 @ 15:10

Ya se va haciendo transparente la compra de Editis por Planeta. Algo de lo que ya se hablaba hace tiempo en medios franceses, en concreto en Livres Hebdo y del que dejábamos caer ya por aquí alguna insinuación.

Se comenta que es una entrada en el libro de texto. Quizás, sería más preciso decir que será un posicionamiento en el mercado de la enseñanza obligatoria porque con el libro de texto veremos qué es lo que finalmente pasa.