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Categoría: Cultura

La invasión del ocio

convalor 27/06/2009 @ 10:17

En tiempos de crisis y paro parece que hay que ir haciendo hueco al 'ocio'. Los video juegos se convierten en nueva industria cultural porque se han convertido en una alternativa de ocio.

Este camino de convertir la cultura en divertimento en algo sólo útil en los momentos de ocio como opuesto a neg-ocio ha calado también en las encuestas de lectura.

Lanzarse por ese tobogán que se preocupa sólo de una parte del tiempo vital con un sentido y significado por detrás no tengo nada claro que sea un buen camino o, mejor, que sea el camino.

Hacer converger como si fuera casi lo mismo ocio y cultura o pensar que la cultura sólo se desarrolla y disfruta en tiempos de ocio supone avanzar hacia un nivel de raquitismo temporal y vital importante tanto si es videojuego como si es lectura.

Propiedad intelectual. Desaprendiendo...

convalor 23/06/2009 @ 16:18

Este próximo viernes los Aprendices celebraremos un taller centrado sobre la Propiedad (Derecho o facultad de poseer alguien algo y poder disponer de ello dentro de los límites legales.) intelectual (Dedicado preferentemente al cultivo de las ciencias y las letras).

El celebrar un taller sobre algo supone el reconocimiento de la existencia del objeto del taller. En este caso, la propiedad intelectual.

Hemos recogido algunas posiciones un poco airadas de estos últimos días como la de Milos Forman u otras reflexiones más sutiles como la de Juan Varela que con datos hace ver que los que menos se favorecen, luego alguien se favorece, de la economía digital son precisamente los creadores de contenidos, siendo en cambio los buscadores y portales los que parecen hacer un negocio redondo.

Si al mismo tiempo vemos, por ejemplo, que quien promueve las descargas libres prohibe la copia de sus programas vemos que hay muchos intereses bailando.

En cualquier caso esta discusión en lo que se refiere a contenidos culturales podríamos situarla en el terreno de la burguesía bienpensante que en la pirámide maslowniana tiene ya cubiertas sus necesidades básicas.

Es decir: entretenimiento de salón para minorías.

En cualquier caso es lo que por azar y situación nos ha tocado vivir y con ello si al final podemos pasaremos la tarde del viernes.

Al fin y al cabo a nadie molestamos ni nuestras alubias dependen directamente de lo que dejemos en dominio público.

De todas formas si pensamos que el discurso y el debate es nuevo nos equivocamos.

Fueron los libreros quienes inventaron al autor como propietario de su obra (69)....En el siglo XVIII la idea de propiedad literaria va contra todo un discurso de la Ilustración que rechaza la apropiación privada de las ideas. Toda la ideología ilustrada, según Condorcet o Sieyès por ejemplo, consiste en afirmar que no puede establecerse una propiedad literaria porque las ideas deben ser compartidas para el progreso de la humanidad, y no hay una razón por la cual un individuo particular sea el propietario de una obra en que haya ideas útiles para todos (72). (Roger Chartier; Cultura escrita, literatura e historia; FCE)

¿Bomba o cultura?

convalor 14/06/2009 @ 18:46

Dos noticias que se me ocurre confrontar.

Una de destrucción y otra de creación.

La primera aparecida en El País y la segunda, que no es propiamente noticia sino entrevista, en El Correo.

La primera nos habla en el fondo de dinero tirado por el Estado a la basura, de la utilización del dinero de los ciudadanos para destruir no para constuir. Después algunos llamarán a la destrucción defensa, pero eso no deja ser una estupidez. La gracia de probar el juguete ha supuesto la destrucción de aproximadamente un millon setecientos mil euros. El 'pepino' ultramoderno un millón y el campo de juego los setecientos mil del ala.  Por medio Sener, una ingeniería nacida en Bilbao que suponemos que consdiera que esta faceta va en línea con su responsabilidad corporativa.

Por el otro lado, un editor ya jubilado, Hans Meinke.

Algunas opiniones que aparecen en la entrevista realizada por César Coca. Estas sí de carácter constructivo:

- Sobre la Administración y la política cultural: Debe crear el campo de juego, las condiciones de su desarrollo. Un poco más adelante: Mientras el sector privado persiga el éxito, la moda, habrá que dar presencia a la parte más permanente de la cultura, y eso deberá hacerlo el sector público.

- Lo que domina en el mundo del libro: dominan los libros que no dejan huella, sin relevancia cultural. Para combatir esos excesos está la política educativa, que debe enseñar a distinguir el grano de la paja.

- El dilema cantidad-calidad: ... si en la TV o la prensa nos guiamos sólo por lo que da mayor audiencia, cerraremos la evolución hacia lo necesario. Debemos dotar a los jóvenes de la información suficiente, de los cánones de calidad, y ahí los medios pueden hacer muchísimo.

- Éxito y publicación: El previsible éxito multitudinario de un libro no es razón suficiente para su publicación.

- El bien escaso: volver a viejos valores, como decía antes. La cultura y la educación tienen mucho que ver con eso. Desde luego, no saldremos de esta crisis fomentando la compra de coches. Deberíamos acabar con el exceso también en la cultura: de espectáculos, de edición, de todo. Y aprender a valorar lo necesario. El bien más escaso del mundo no es el dinero, es el tiempo.

Fíjense si el tiempo puede llegar a ser escaso que al que le caiga un pepino ultramoderno se quedará sin él.

Me vuelve a resonar, porque el dinero en lo público también importa y en lo privado es necesario para unas niveles mínimos de diginidad, la frase ya citada aquí más de una vez de José Antonio Griñán: La política es priorizar el gasto.

¿Continente contenido? La falsa alternativa

convalor 26/05/2009 @ 17:39

Voy ya de vuelta a Bilbao en el 'bus con wifi' que por ahora va funcionando.

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Ayer a la noche estuvimos en la presentación del libro de Iñigo Lamarca, 'Diario de un adolescente gay' y disfrutamos después de una buena 'cena conversacional'.

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Hoy se ha celebrado la asamblea de ARCE y antes de la misma he tenido tiempo holgado para desayunar tranquilo con prensa.

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Me he encontrado en El País un interesante artículo de José Luis Pardo que aborda de nuevo la importancia de los contenidos en los medios de comunicación más allá de los canales. Algo sobre lo que también se reflexionaba en la asamblea ahora que se andan abordando nuevos proyectos.

La pregunta clave es qué es lo que leeremos, más allá de dónde lo leeremos.

Reflexión parecida aunque traída desde otro hecho concreto se plantea César Coca que escribe sobre los 'infumables' en papel que se podrán comprar en la Feria del Libro de Madrid que prohibe expresamente la compra de contenidos, quizás no tan infumables, en digital.

Sobre este debate, sobre e de la calidad de los contenidos parece que nadie quiere entrar. Los 'digitalistas' parecen querer moverse en el todo vale y en la falacia del 'todo accesible'. Los 'papelistas' veneran al árbol finamente laminado capaz de acoger cualquier bodrío.

Sigue faltando sentido y perspectiva.

Las revistas también saben lo difícil que es moverse en estas aguas y lo siguen intentando.

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La respuesta de la Feria del Libro de Madrid ha sido peregrina ya que una es la dimensión del sentido que puede tener o no la presencia del libro electrónico y otra, que es la que da el reglamento que es la prohibición expresa.

Mal camino es el prohibir y malo también el creer que todo da lo mismo.

Ya lo recogimos en su momento en un comentario cuando escribimos:

En relación a la Feria del Libro de Madrid el texto es meridianamente claro en su artículo 6.1.IV excluídos dice: Los libreros, editores, distribuidores y servicios de publicaciones de organismos oficiales e instituciones públicas que se dediquen principalmente a la venta, edición y distribución, respectivamente, de libros electrónicos o de libros que se publiquen por Internet o mediante cualquier otro soporte distinto de la tradicional edición impresa.

Y en el artículo 13.1 de derechos dice Vender libros, con excepción de libros de viejo, libros de saldo, libros electrónicos o libros que se publiquen en Internet o mediante cualquier otro soporte distinto de la tradicional edición impresa u otros objetos o producto comercial sin registro ISBN.

Sin comentarios.

 

El punto de vista de El Roto. ¿Dónde está el futuro?

convalor 21/05/2009 @ 22:20

Dos recientes chistes de El Roto reflejan en dos imágenes, por lo menos yo así lo veo, mucho de lo que está pasando en el sector del libro.

Ahí las dejo y que cada uno lea-vea lo que quiera.

Personalmente y sobre todo en el juego de las 2 me parecen clarividentes.

Disfrutadlo....

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Cultura, crisis e inversión

convalor 21/05/2009 @ 19:31

Se está celebrando estos días en Barcelona un congreso internacional sobre Economía y Cultura. Habíamos hecho preinscripción, pero después de Sevilla era casi como demasiado.

El País recoge unas declaraciones de Ferran Mascarell en las que dice: "La cultura, como ornamento de la política, se ha acabado; con lo que se está invirtiendo en aplacar la crisis, ya no me creo que no hay dinero para la cultura y la educación".

Me vienen al recuerdo unas recientes palabras de José Antonio Griñán: La política es priorizar el gasto" y la comida de ayer en la que andábamos viendo que cualquier pequeña desviación del TAV en Euskadi se come a gran velocidad dineros que no volverán ya que se fueron por sus vías lejos, lejos...

El libro como objeto simbólico en un nuevo tiempo de liderazgo

convalor 08/05/2009 @ 07:01

Ayer se celebro el acto de toma de posesión del nuevo Lehendakari.

En uno de los momentos del acto Patxi López promete su cargo sobre un ejemplar del Estatuto de Gernika. En este caso sobre un libro en soporte papel y con un diseño completo.

Los 'puristas digitales' podrían reivindicar y señalar que lo podría quizás haber realizado sobre un e-book o libro-e que contuviera el texto o sobre un 'pen' que pudiera llevar después en el bolsillo ya que, se diría, lo que importa es el contenido.

Al leer en el blog de 'mi librívoro'  la intención que José Ibarrola ha querido dar a ese ejemplar realizado en un modelo de soporte y con un formato concreto me doy cuenta de que todavía hay un plus simbólico, que también es contenido si aceptamos el elemento experiencial que siempre esconde, en soportes concretos.

"La portada, hecha en chapa de acero -de la que se utiliza para fabricar coches- troquelada y fresada, utiliza la imagen de las letras como valor de compromiso escrito. Los troqueles de la E, de Estatuto y Euskadi, la P y la V de País Vasco, dejan ver al final del hueco el título: Estatuto de Autonomía del País Vasco, 1979. La chapa, como material industrial, y el de lino y algodón hecho artesanalmente, dan cuerpo al articulado del Estatuto. El lomo del libro con la costura vista quiere recordar la posibilidad -siempre abierta- de transformación y cambio. Nada está definitivamente atado, nada es inmutable. El diseño no es una réplica ni un remedo historicista, es un libro para un Estatuto de nuestro siglo".

Ojalá el Lehendakari y su gobierno sean de este nuevo siglo: palpables, políricos, con sentipensamientos que son parte de las actitudes que pueden hacer convertir el contenido en experiencia, la única forma humana de liderar un país.

El testigo se vuelve creíble si está implicado en lo que narra.

Es su vida la que está contando aunque cuente la vida de otros. Quiero decir, hay una tradición de la cual él es testimonio. La palabra testículo tiene el mismo origen que testimonio. Dicen que en la antigüedad el hombre ponía su mano sobre sus testículos en prueba de su palabra. ¡Qué bárbaro!.

El maestro, el testigo, el sabio, hablan de su experiencia.

Los otros, los científicos, los filósofos hablan desde el conocimiento. A ellos no se les exige que su vida lleve impresas, tatuadas, las marcas de aquello que expresan.

La experiencia no nos permite solucionar problemas, pero sí encararlos hasta padecerlos también nosotros. Porque la experiencia, paradójicamente, no se hace, se padece.

No es lo vivido por nosotros, sino más bien en nosotros, en nuestro propio corazón.

La experiencia nos transforma. No sé si a todos por igual…Siempre es subjetiva, no puede probarse, su valor es únicamente testimonial, porque sólo la información se constata, no la experiencia. (Ernesto Sabato; España en los diarios de mi vejez; pag. 110-111)

El rum rum.....

convalor 07/05/2009 @ 17:40

Estoy volviendo de Madrid en el 'autobús conectado', aunque mi ordenador nuevo y txikitín no parece querer comportarse con toda la formalidad debida en lo referente a conexiones.

Hemos empezado la jornada con un desayuno de 'trabajo' con medios y rodeado de sabios de lo digital en el sector del libro dentro del marco de la jornada organizada por Publidisa.

Algún editor me comentaba que resultaba mucho más  interesante que los Congresos sectoriales.

Muchas caras conocidas entre los más de 200 asistentes.

Ponencias cortas, concretas, con una dosis de experiencia por detrás.

Ritmo alemán señalaba alguien.

Nos hemos escapado a la hora de la comida. Un comentario antes de empezar a comer. ¡Hay que estar y moverse en el rum rum de lo digital'.

En la comida, cuatro personas. Amigas todas con quienes conversar de la vida, de los cambios enEuskadi y del rum rum también sobre cuánto durará este gobierno.

Una pregunta en el aire: una vez comprobado que es posible el cambio y más allá del acuerdo firmado en su momento ¿cuál será el nivel de estabilidad que se consiga y por cuánto tiempo? Todo ello visto que es lo bueno desde miradas distintas, no apasionadas, con valores claramente democráticos y tolerantes.

Así que me monto en el autobús con los dos rum runes y con el horizonte de la reunión constituyente que mañana celebrará Kulturabierta .

El arte. Una realidad plural y abierta

convalor 22/04/2009 @ 06:41
Estimado/a colega:
Desde la realidad plural y diversa del mundo del arte, hemos seguido primero con preocupación y más tarde con creciente indignación, la noticia del cese de la directora de la 'sala rekalde' y las informaciones que cuestionan la labor de la sala. También nos hemos sentido aludidos por esta puesta en cuestión de la labor del equipo de la 'sala rekalde' y, por extensión, del amplio espectro de profesionales del arte que de una u otra manera nos sentimos vinculados a ella. La preocupación es aún mayor si se tiene en cuenta que no estamos ante una cuestión aislada y local, sino ante un suceso enmarcado en un proceso generalizado de involución de las políticas culturales.

Con el objeto de manifestarnos públicamente ante estas informaciones, esta plataforma conformada por profesionales del arte hemos puesto en circulación en la red el texto que adjuntamos y al que cualquiera se puede adherir indicando su nombre, y dedicación profesional entre paréntesis, en la siguiente dirección: rekaldeadhesiones@gmail.com .

Este texto se enviará en una fecha próxima con las firmas recabadas hasta ese momento a la Diputada de cultura de Bizkaia así como a los medios de comunicación.

Te rogamos que reenvíes este correo a cuantas personas creas que puedan estar interesadas en unirse a esta iniciativa. Muchas gracias,

Nuestra preocupación por los recientes artículos en prensa que informan del cese de la directora de la sala Rekalde se ha ido tornando en indignación y bochorno al ver la manera en la que están derivando en una campaña mediática de descrédito del programa de la sala y, de paso, de la propia idea de arte contemporáneo como espacio de reflexión crítica. La coartada que parece cobijar este desdén hacia el arte contemporáneo es la idea, pertinaz en la opinión mediática, creciente en la sociedad y demasiado frecuente entre algunos gestores públicos de la cultura de que la valoración del arte es relativa, cuando no arbitraria, así como ponderable en términos de popularidad contable. En el arte contemporáneo hay mecanismos de análisis, debate, consolidación y validación tan legítimos (y, por otra parte, tan especializados) como en cualquier otro espacio de saber. Esto aconseja que a la hora de evaluar o emitir juicios se tengan en cuenta los aspectos específicos del propio sistema del arte, si se persigue alcanzar un mínimo de racionalidad y eficacia.

Necesariamente, hay opiniones abiertamente opuestas en el análisis y debate que valida el arte, porque el arte es precisamente un ámbito donde la permanente crítica de los métodos y discursos de validación es condición necesaria. Es, pues, no sólo legítimo sino deseable someter a crítica este programa y los parámetros de éxito que lo han hecho relevante. Pero también hay que exigir un mínimo rigor a la crítica. La valía del programa llevado a cabo por la sala Rekalde en los últimos años es un hecho constatable, contrastado y avalado por muchas de las instituciones y los profesionales nacionales e internacionales más destacados del ámbito del arte.

Quizá sea necesario recordar que el lugar que ocupan los centros como Rekalde es aquél en el que los comportamientos críticos aún no canonizados por una inevitable institucionalización producen la realidad discursiva de la que se nutre todo el entramado de la cultura contemporánea. Estos centros están volcados a la parte de “producción cultural”, a diferencia de otro tipo de equipamientos más dirigidos a la de “consumo cultural”. Las nociones de “producción” y “consumo” exigen dinámicas muy diferentes por parte del espectador. Por ello, es inadecuada cualquier valoración de la eficacia social de la sala Rekalde a partir de criterios estadísticos en los que se compara su número de visitantes con, por ejemplo, el del museo de BBAA de Bilbao o el Guggenheim. Lo es porque cada uno de estos equipamientos responde a dinámicas y objetivos radicalmente diferentes. Por otro lado, ¿de dónde surgirán los artistas que nutran a esos lugares dedicados al consumo cultural, si no es de lugares de producción experimental, necesariamente mucho más minoritarios?

Es por tanto esa “producción” y su estructura las que corresponde evaluar: ¿necesita la sociedad estructuras de producción como la descrita o, por el contrario, la apuesta consiste en promover exclusivamente políticas de medidas para incentivar el consumo, sea cultural o no? Si adoptamos una visión sistémica de la cultura, algo que es exigible a la responsabilidad de toda política cultural en condiciones contemporáneas, no podemos pasar por alto la importancia de este tipo de producción para la salud de todo el sistema. Una política cultural que apueste por el modo de producción experimental se define por su apoyo a un sistema social en constante cambio donde la diversidad es el pilar fundamental, porque, como se sabe, el sistema vive y se regenera en la producción incesante de diferencias.

La contextualización de todo este proceso en parámetros de polémica ideológica, a través de la alusión a la obra retirada el pasado año del certamen Ertibil, es falaz y cumple, mediante la demagogia, la sola función de anatemizar ante la opinión pública la propia idea del arte como agencia crítica. Es irónico, además, que Ertibil sea precisamente un certamen que no forma parte del programa de la sala sino que se aloja allí a iniciativa de la Dirección de cultura de la Diputación.

Lo que una vez más confrontamos tras esta operación de descrédito es la fragilidad de las estructuras culturales públicas ante la oportunidad política o la irresponsabilidad mediática. Una fragilidad que será endémica mientras no se establezcan y apliquen códigos de buenas prácticas en el ámbito de las artes visuales que garanticen que los profesionales puedan realizar su quehacer y que éste sea debidamente examinado y evaluado por conocimiento experto. Ésta es una de las cuestiones centrales de un debate largamente demorado y siempre pendiente sobre las políticas culturales.

Por todo lo dicho y ante el clima generado por el cese aún no comunicado oficialmente de la directora de la sala, reclamamos de la Diputada de cultura de la Diputación de Bizkaia un gesto de desagravio. Éste deberá dejar fuera de toda duda la solvencia del programa llevado a cabo en Rekalde y de la comunidad del arte como ámbito profesional y de conocimiento que en su extrema pluralidad mantiene una innegable seriedad y un demostrable prestigio, al tiempo que reafirmamos nuestro posicionamiento de total desacuerdo con la puesta en peligro de un espacio de producción contemporánea, de los cuales estamos tan escasos. En este sentido, los y las abajo firmantes, junto a un nutrido grupo de profesionales, estamos trabajando en una declaración del sector que haremos pública en breve.

Este escrito, firmado por profesionales que representan distintos ámbitos y sensibilidades del sector del arte, circula desde este momento sumando adhesiones de la comunidad artística nacional e internacional a través de la dirección de mail rekaldeadhesiones@gmail.com

Locomotora y furgón de cola

convalor 20/04/2009 @ 06:20
Si la novela es la locomotora de la cultura española, es también el furgón de cola de las inversiones públicas. (Almudena Grandes / El País)