La crónica de los medios la pueden leer, por ejemplo, aquí.
Paco nos había invitado a asistir al acto y cena posterior y, la verdad, ha sido una gozada de experiencia.
Los premiados este año de estos premios que se vienen celebrando desde el 2000 han sido:
- Premio Otra mirada: Michel Onfray por su Tratado de ateología
- Premio Cálamo: Isidro Ferrer por el Libro de las preguntas
- Premio Extraordinario: Manuel Rivas
Antes de ir a la primera parte del acto nos dimos una vuelta por La tasquilla de Pedro y pudimos comprobar que existe el Jamón con chorrera.

Cafecito, después en el Gran Café Zaragoza para dirigirnos al cercano Centro Joaquín Roncal donde se celebra la primera parte del acto con una presentación abierta de los tres premiados.
Algunas de las "perlas" recogidas durante la presentación:
- Todo lo que surge de Paco es un golpe de pasión (David, de la Librería Cálamo)
- El Libro de las preguntas es una de las cosas con las que te premia la vida (Isidro Ferrer, autor del libro )
- La editorial Media Vaca, en referencia a la literatura infantil, ni aflauta la voz ni estupidiza el contenido. (Isidro Ferrer)... y uno se acuerda de ésto .
- No hay escritura sin deseo (Manuel Rivas)
- Las librerías son espacios de resistencia y re-existencia en un tiempo de consumo en el que nos intentan robar el "otro tiempo" (Manuel Rivas)
- No se puede reducir la literatura a entretenimiento (Manuel Rivas)
- La literatura transporta una información básica que no se puede comunicar de otra forma (Manuel Rivas) y, ahora me acuerdo de esto otro .
La segunda parte de la fiesta se celebró en el Restaurante Garden. Más de 200 personas compartimos una cena de celebración y disfrute de los premios, de la amistad y de la tertulia. Mesa compartida con algún abogado, escritor, actor de teatro, técnico municipal. Mucha gente, lectores y amigos de la gente de Cálamo. Al fin y al cabo, son los lectores los que escogen por votación el Premio Cálamo.
Pensaba durante la celebración de toda la fiesta en la que la Ministra Salgado
se habría sentido pelín incómoda ante los brindis continuos propuestos por uno de los animadores, fantástico el momento, de la velada que cuando una librería cuando se lo propone y lo trabaja de manera continuada se puede convertir en referente lector, lo primero, referente social, lo segundo y referente festivo, siendo capaz, hasta en ese momento de no perder parte de la vena comercial. Allí, en el propio restaurante seguían los chicos y chicas de Cálamo intentando y lográndolo hacer caja. Hasta la becaria Erasmus estaba feliz en aquel ambiente agradable y distendido.
Felices se veía también a la gente de la librería Luces de Málaga y El Puente de Lanzarote.
Más libreros deberían asistir a esta fiesta de la lectura, del libro y de los amigos.
Ya Manuel Rivas podrá decir a sus hijos que tiene un premio, aunque no sea
el Planeta. La anécdota entera queda para quienes disfrutamos del momento.