¡Qué sería de nosotros sin el boca a boca!
Útil para el amor, las confidencias, el cuchicheo, las recomendaciones, el qué diran, la respiración asistida....
Me quedo hoy sábado con sus dos primeras posibilidades.
El boca a boca de Mikel Alonso en este caso, un bilbaíno que también triunfa en los "oscars" de la cocina, excelente persona, creo que mejor que fotógrafo hizo posible que ayer a la noche aterrizáramos por "el Mina" previa reserva que hicimos con antelación y que amablemente ayer al mediodía ellos reconfirmaron.
Hecho, además, perfectamente entendible ya que el coqueto espacio, aunque indica que el local tiene capacidad para 60 personas calculo que estaríamos, con todas las mesas llenas unas 35 personas cenando.
Personal joven. Por lo que me comentó Mikel la empresa minimalista, preciosa y arriesgada tiene a su cabeza una pareja de cocineros, él y ella acompañados para el tute diario de joven, atento y nada empalagoso personal de sala.
Con una mesa sobre la ría oscura a la noche, bonita vista tiene que tenerse al mediodía, nos apuntamos a degustar la sorpresa que nos esperaba y que, quizás, es una de las características del local: un único menú, que varía a diario en función de mercado, a precio cerrado: 45 euros más IVA, bebidas aparte.
Menú largo compuesto por un aperitivo, dos primeros, dos segundo y dos postres. Todo en cantidades justas que permiten ir avanzando en la degustación, la charla y los recuerdos, estupendos ayer con Mabel y Maite y que lo teníamos pendiente desde mi cumpleaños aunque nos vemos con frecuencia para otros menesteres, pero hay momentos que requieren su tiempo y sus espacios.
Ahí les va lo que fuimos degustando mientras recordábamos y pasábamos revista a nuestros 25 años de amistad (de plata) que fueron pasando con un Remelluri del 2003.
- Foie al vermouth con arenque y pera.
- Salmón ahumado casero con txangurro y caldo de hojas de lima.
- Vieira sobre crema de patata y frutos secos.
- Merluza asada con bullabesa y verdutiras
- Lechón confitado con crema de manzana.
- Sabayón de azúcar moscovado con mandarina.
- Merengue de piña con sorbete de hierba luisa y mascarpone.
Dale que te dale a la boca para degustar, probar, nos dieron la 1:30, tiempo justo para terminar en un sitio de toda la vida: el Lamiak.
Si pueden permitírselo dense un homenaje.
Merece la pena.
Eso sí: merece hacerlo en buena compañía para que todo fluya con una cadencia lenta.