Se suele hablar de algunos de los habitantes de Bilbao como 'faroleros'. De hecho uno de los personajes del carnaval es el farolín, así que no está de más disponer de una tasca con el nombre de El Farol en una calle de precioso nombre, Amistad.
Hoy, además de una estupenda tertulia-conversación que es siempre un buen acompañamiento a la comida, sobre todo en este tiempo de estío sosegado hemos disfrutado de una rica comida casera que ha sido un pequeño descrubrimiento en el centro de Bilbao.
Garbanzos, menestra, bonito y tortilla recientita, jugosa y rica, han ido pasando por nuestro descuidado examen mientras charlábamos de lo divino y de lo humano relacionado con el botxo y el paisito en el que vivimos.
La conversación no la podemos recomendar. En todo caso si nos quieren de tertulianos para acompañar la comida nos dejamos invitar, pero si son amantes de lo casero hecho con mimo, con atención cercana y cariñosa, disfrutan de un menú cantado a precios que nos han parecido más que moderados les aconsejamos que no se lo pierdan.
Ahora bien: sólo hay cuatro mesas.