Vuelvo del que espero sea el último viaje de trabajo del año. Seguiremos trabajando pero ya desde Bilbao. La parada laboral-viajera nos viene bien. Ayuda a reposar las ideas, las centra y las sitúa en una dimensión más tranquila y en una visión más reposada.
Hoy en el Metro de Madrid me he encontrado con un anuncio que es probable que estuviera con anterioridad pero no había llamado mi atención. Habla, entre otras cosas, de música, cine, internet, teatro, talleres, cómics....
Soltada así la retahíla se podría pensar que las palabras nos sitúan en una tienda multiproducto o en una gran superficie comercial. Pero no. Se refiere a las bibliotecas públicas.

Es cierto que también habla de libros.
En el anuncio hay algunas cosas que me llaman la atención:
- El tratamiento desigual de las industrias culturales. Intento explicarme. No se habla, por ejemplo, de música y lectura, sino de música y libros. Así en un caso se hace referencia al contenido genérico (música) y en el otro al soporte (libro).
- El libro ha perdido el papel predominante y se tiene ya que mover sin siquiera ocupar el primer lugar en una nueva constelación de experiencias, actividades y ofertas con las cuales tiene que competir. Ello, lógicamente, tiene también un reflejo en los propios presupuestos.
- Todo parece tratado al mismo nivel y no parece importar lo que cada uno de ellos nos traiga (qué música, qué libros, por dónde navegaremos....) y sin quedar muy claro si ese tratamiento 'igualitario' es el deseado.
Quizás todo ello no sea nada más que el reflejo de una nueva situación en relación también a las bibliotecas donde los criterios con los que nos debemos mover están todavía en periodo de ensayo y error.