Lo que el día debe a la noche

Lo que el día debe a la noche de Yasmina Khadra en Destino.
No he empezado a leerlo y que todavía tenga el libro conmigo es casi como un milagro.
Después de que mo regalaran me lo dejé a lo largo de la tarde por dos veces en dos bares distintos.
Iba sobrio pero estresado. Las personas que estuvieron conmigo a lo largo de la tarde pueden dar fe.
El título me resulta terriblemente sugerente por lo que tiene de unir lo inalcanzable con lo táctil que puede ser lo más cercano o porque quizás, y escribo sin leerlo, nos esté queriendo decir que detrás de una caricia se encuentre lo más profundo que podamos dar y que nos den.
Caerá este fin de semana.

Gioconda Belli, El infinito en la palma de la mano. Seix Barral.
Para ver el mundo en un grano de arena
Y el cielo en una flor silvestre
Guarda el infinito en la palma de tu mano
Y la eternidad en una hora
W.Blake
No es por dar envidia, pero a veces esos sobres acolchados que llaman a nuestra puerta contienen regalos maravillosos como el de esta ocasión.

La edición hecha por Nórdica de Alicia en el país de las maravillas con ilustraciones de Marta Gómez-Pintado es una auténtica gozada.

La novela basada en la película de Alejandro Amenábar. De Marta Sofía. En booket.
La nueva revista de Euskaltzaindia editada por Pamiela.
Nos acompañó en el Territorios del sábado pasado.
Hoy hemos podido estar 20 minutos con Fermín para tener el ejemplar de primera mano.
El sitio donde me lo ha dedicado no deja de tener su gracia.

Alguna de las personas que estaban en la mesa ha sido toda una sorpresa reencontrarlas y como no podía ser de otra manera hemos hecho un repaso rápido a la situación y al 'nuevo estado'.
Otro ejemplar de Los sueños de un libertador viaja también para Madrid dedicado aunque encontrará su acomodo antes de la llegada.
Voy a respetar el título tal cual aparece.
Curioso, que haya sido hoy el día en que este libro haya llegado a mis manos.
Cuando subía para Vitoria, entre la noche que perezosamente se iba haciendo día y la niebla que según iba y venía permitía entrever o imaginar lo escondido y mínimamente mostrado, iba pensando qué distinto es cada día lo que aparentemente es lo mismo.
Iba sacando fotos imaginarias y pensando también en la vida que dejamos entrever a unos y nublamos a otros.
En este día de pensamientos matinales con imágenes me encuentro al mediodía con esta preciosidad, un libro bello y profundo.

Leo:
Puedes saber entonces que el encuentro no es parte de la nostalgia, sino de la verdad que nos enfrenta a la realidad del paisaje. Que así como las puertas se cierran la naturaleza se abre. Que así como hay secretos también es verdad que al final todo se descubre. Que la belleza cambia con el paso del tiempo. Que el tiempo deja las cosas en su sitio. Que los lugares cambian en apariencia, pero no de sitio. Que el interior sale fuera. Que lo que desaparece aparece en otro lugar y en otro tiempo. Puedes saber también que si tú desapareces todo quedará como estaba antes que fueras consciente que si existe lo que ves, existe también lo que no se ve ahora.
FABER se lo debemos a Kepa Murua (texto) y José María Álvarez Fernández (fotografía) y lo ha editado Bassarai.
La última casualidad es haberlo recibido en un día especial para una persona amante de la fotografía.
Si se da por aludida quizás tenga un regalo extra.
Disfrutadlo con calma si podéis.