La cadena digital

Visto en Desequilibros.
No hemos comido algo de fundamento hasta las seis y media de la tarde. No importa.
Un día que se presentaba complejo en reuniones, algún curso, subida y bajada a Vitoria, una reunión de más no programada pero que convenía tener, ha terminado de manera apacible primero en la Casa del Libro de Colón de Larreategui, donde también hemos tenido tiempo de tener una mini-reunión y, posteriormente, en algunos de los bares de la zona.
He conocido a Luis Cubas gracias hacia estos azares relacionales que tiene la vida que luego, además, se ramifica, se entrelaza y donde hoy mismo aparecían nuevas ramas jóvenes que hasta la fecha no habían estado presentes. Todo ello el mejor reflejo de la frase de 'Bilbao es un pañuelo'.

No esperaba ver por allí a algunas de las personas que conocía por otros lados y allí estaban. Posiblemente a ellas les haya pasado lo mismo.
Algunas pequeñas perlas escuchadas hoy que daban sosiego al ritmo pelín frenético de todo el día.
- Recoger momentos para después mostrarlos y quitarse del medio.
- La vida es una colección de momentos vividos.
- Todo se convierte en nuevo aunque sea algo que ocurre todos los días.
Y en el ir y venir de hoy acompañado en algunos ratos me quedo con.....
Tu sonrisa,
esa con que me obsequias de repente,
ésa, precisamente ésa, nunca tuvo precio.
Sí, sí..... la tuya...

Hoy ha amanecido Bilbao con un precioso y cálido sol otoñal que ayudaba a poner un poco de luz y alegría tras la paliza que ayer nos dieron en la timba amigable nocturna que celebramos en casa.
Lo de perder en 'campo propio' toca un poco más el orgullo.
Uno de los sitios donde con frecuencia nos solemos acercar en nuestros paseos matinales es a las 'flores de El Arenal' que desde que se sitúan en los tinglados han ganado en comodidad y visibilidad.
Me resulta curioso cómo domingo a domingo convertimos la temporal belleza floral en permanente exposición de la misma.
Cantidad de personas, nosotras entre ellas, domingo sí, domingo no nos acercamos a los puestos con la finalidad de hacer renacer en un rinconcito de casa la belleza floral que fue y ya no es.....
Leía ayer estas declaraciones de José Saramago en el Babelia: Su militancia comunista tiene, probablemente, más de sentimentalismo que de convicción. "Los sentimientos cuentan. No me reconocería en ningún otro partido. Puede que sea mi culpa, y que esté enquistado en ideas del pasado, pero yo también tengo mi propio pasado. Francamente, no sabría convivir en otro partido si mañana dejara el PCP. No me pasa por la cabeza". Entonces ¿por qué sigue en el Partido? "Por respeto a mí mismo. He sido muy crítico con mi partido. Dije en una ocasión que nunca dejaría el partido, con una condición: que el partido no me deje a mí. Dejarme a mí sería un cambio radical de rumbo. No creo que eso ocurra".... y me acordaba de un buen amigo al que espero tampoco le deje su partido.
Termino de leer 'El bibliómano ignorante' de Luciano, editado por errata naturae....
De verdad que lo que estás consiguiendo es lo contrario de lo que quieres. Tú crees que por comprar compulsivamente los mejores libros vas a parecer una persona con cultura, pero el asunto se te escapa de las manos y, en cierto modo, se convierte en una prueba de tu incultura. Es más, ni siquiera compras los mejores, sino que confías en cualquiera que se ponga a elogiarlos y eres un chollo para quienes mienten sobre tales libros y un tesoro a punto para los que comercian con ellos...
Estas últimas semanas llego fundidito al viernes a la tarde más cuando jueves y viernes han sido días intensos y vamos todavía un poco justos de fuerzas.
Los viernes el equipo de kulturklik tenemos sesión de seguimiento y aunque es trabajo, las dos primeras reuniones, este viernes y el anterior, han sido un pequeño subidón final tras el cual entro en barrena...
"La palabra no es un elemento tan imprescindible de la comunicación humana como a veces suponen los escritores cegados por el orgullo; en momentos críticos, la gente capta la esencia con muy pocas palabras o incluso sin ninguna" (Sándor Márai; La hermana; pag. 31)
Es un tema viejo y manido, pero ayer le daba vueltas en la cabeza.
Después de una semana bastante agitada y de una que se acerca con el mismo perfil estos tres días son, casi, como el bálsamo de Fierabrás para el cuerpo y la cabeza.
Todo lo que gira alrededor del alimento del cuerpo acompañado del elemento espirituoso, dígase bebida de cierta calidad, me suele relajar siempre que se pueda hacer con cierta tranquilidad.
Así que mientras no se demuestre lo contrario suelo dedicarme algunos fines de semana tanto a hacer compra tranquila como a invertir mi tiempo en la posterior elaboración de algunas viandas bien para el fin de semana o, a veces también, para la semana entera con la finalidad, entre otras, de que nuestro txikitín tenga la despensa bien surtida mientras los teóricos adultos andamos ganando el sustento de mejor o peor humor según como vengan dadas.
A lo que íbamos. Digo que ese conjunto de acciones tendentes a la alimentación que en tiempos anteriores cuando no existían ni las grandes superficies y sus derivados, sino los ultramarinos, fruterías, pescaderías y carnicerías de toda la vida eran una actividad habitualmente diaria y de nuestras madres y que tenía en ese tran-tran diario un cierto carácter de obligación y de rutina se convierte, por lo menos para mí, en estos tiempos más apretados y acelerados en un momento de disfrute, de gusto incluso por la espera cuando pido la vez o me encuentro con ese maravilloso cartel que dice: "Aquí no se dan números. Nuestros clientes son personas" y en el que en ese tiempo de espera aparece otro amigo que también se dirige a las mismas tareas con ritmo tranquilo como si el tiempo en este caso no corriera mientras que alguna señora mayor es la que parece ir con prisas y tiene necesidad de saltarse dos puestos en la cola con la bandeja de filetes que acaba de coger.

(MR Conguito)
En mis sueños de jubilación me veo bajando con tiempo y a ritmo lento al mercado casi a diario para escoger con cuidado las humildes viandas que acompañarán a nuestros años mayores, volviendo después para una lectura relajada del medio de comunicación que tenga a bien existir en los próximos años y con tiempo, también, para observar e imbuirme de la cotidianeidad de la vida.
Podré quizás disfrutar ya sin esconderme de mi faceta de 'mirón de terraza' que a ratos observa pasar la vida y en otros momentos se deja ser observado.
Llueve ahora en Bilbao así que vamos a seguir con el ritmo. A comprar la prensa, todavía en papel y a preparar comida familiar: unas humildes patatas a la riojana y un poco de magret de pato...
Mientras otros y otras más jóvenes estarán durmiendo los disfrutes nocturnos de los San Faustos basauritarras.

De vuelta ya del Liber.
Empezar una jornada con Milagros del Corral es una apuesta segura para tener las pilas bien cargadas y disponer de una buena dosis de optimismo para todo el día.
La jornada pasada con varias reuniones, un lunch o dos, una comida con el sector ha sido un buen momento para palpar y disponer de información de primera mano de cuál es la situación del sector y poder observarla desde distintos puntos de vista.
En el ir y venir muchos saludos, abrazos, besos y mucho cariño detrás de todo ello.
Gracias a todos: Jesús, María, Tomás, María, Pere, Concha, Paz, Raquel, Luis, César, Ramón, Javier, Francisco Javier, José María I, Jose María II, Lourdes, Josep María, Carlos, Marta, José Manuel, Paco, Ventura, María (y van tres), Charo, Antonio, Juanjo, Marc, Gerard, Atocha, Patricia......
Gracias a todos y gracias a quienes nos habéis regalado una parte de vuestro tiempo y saber para compartirlo con nosotros.

(OC Reactive)
Llevo muchos años asistiendo a Liber.
Bastantes más de los que llevo escribiendo casi a diario en este espacio y en el que seguimos haciéndolo aunque andamos algo más apretados de tiempo y sin el adecuado momento, a veces, para el sosiego.
Este año cambia mi punto de vista sobre el Liber. Me veo situado en una perspectiva institcional distinta a la de los últimos años e intentando que en un día se pueda visualizar lo que puede suponer como escaparate del sector.
Llego justito de fuerzas. Todavía a medio recuperar de una gripe que me ha tenido con el termostato alterado.
Los sudores que hoy me iban y venían han sido des escándalo en su variedad e intensidad.
¡Menos mal que ha habido tiempo para una ducha rápida antes de compartir bebida fuerte (agua con gas y coca-cola light) con el vecino del barrio!
Valoro y mucho después de esta semana el compromiso de algunos funcionarios que toman el relevo y asumen en breve plazo responsabilidades que permiten que los proyectos salgan adelante.
Empiezo a conocer el gusto de los parlamentarios y parlamentarias por preguntar con la sensación en algú caso de ¡qué atrevida es la ignorancia! y ¡cómo les sobra el tiempo a algunos que entre todos les pagmos! Cierto es que ahora también mi tiempo es pagado por todos.
Espero no desaprovecharlo.
Hoy a la tarde, antes de bajar a Bilbao, he tenido tiempo para disfrutar de tres momentos agradables:
1. Feedback con un técnico para compartir proyect os de futuro.
2. Feedback, reunión rápìda con otra, que plantea ideas y sugerencias sobre órdenes y actos siempre con sentido común.
3. Reunión corta con una empresa que piensa puede aportar valor a un proyecto cosa que es cierta en mi opinión y otra cosa es que haya recursos suficientes